« Qué hice al dios Pan para ser el único superviviviente de los cuatro avatares de la modernidad » : Fernando Arrabal  

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« Hay jugadores que no se toman nada en serio. Y hay hombres que desafían a los tribunales y a la prisión. Pero pocas veces se ven jugadores que no se toman nada en serio y que desafían tribunales y prisiones. Incluso cuando desafía a Franco y a Castro, Arrabal no es un contestatario, un predicador militante. Es un hombre que juega. Concibe el arte como un juego, y el mundo se convierte en un juego en cuanto lo toca. Pero este siglo es un terreno en donde los juegos están prohibidos, una trampa preparada para los jugadores »: Milán Kundera

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« Arrabal, el genio y la locura » film (66′) de Javier Esteban

ha sido grabado en diversos escenarios de Praga, París, Guernica, Albacete, Madrid, Jerusalén o León entre 2003 y 2015 y cuenta con invitados de la talla de Alejandro Jodorowsky y  Michel Houellebecq  entre otros, para reproducir el viaje de una vida desde el dolor de la infancia y el purgatorio de la creación a la sublimación en el arte.
El documental ha sido realizado por Javier Esteban, que durante 12 años ha seguido a Arrabal con “un tomavistas” por escenarios tan diversos como Praga, París, Guernica, Albacete, Madrid, Jerusalén o León.

Arrabal interpreta su mejor papel en un monólogo reflexivo donde nos va confesando sus sentimientos y su sorprendente existencia: la desaparición de su padre condenado a muerte, su niñez en la posguerra, su intento de envenenar a Franco con un libro de Santa Teresa o la detención provocada por una dedicatoria blasfema o su actitud ante la muerte.

El documental combina el humor delirante con reflexiones profundas y va reconstruyendo la relación del Arrabal con muchos de los grandes creadores del siglo XX: Bretón, Dalí, Picasso, Topor, Warhol, Louise Bourgeois o Junger. Arrabal es el último testigo vivo del surrealismo, el pánico o el dadaísmo.

Nos encontramos ante una esmerada psicobiografía documental que indaga sobre el genio y la locura, la creación y el sufrimiento.

Arrabal interpreta su mejor papel en un monólogo donde nos cuenta su sorprendente existencia: la desaparición de su padre condenado a muerte, su niñez en la posguerra, su intento de envenenar a Franco con un libro de Santa Teresa, su exilio, la detención surrealista provocada por una dedicatoria blasfema… Desde “esta instalación”, como él la llama, Arrabal filosofa sobre el sentido de la confusión y la vida: el origen de la fama, su destino, su propia imagen, la confusión divina y el Movimiento Pánico o el grupo surrealista.

Según palabras del director, Javier Esteban “Es como si Arrabal recordara en presente todas sus voces interiores: su rebeldía ante Dios, su mirada hacia la muerte y su evolución para servir a la ciencia, la libertad y la poesía. Los cuadros egográficos donde el artista posa en distintas escenas históricas nos sitúan ante el genio y la locura, tratada con lupa en este documental ante el que nos podemos hacer la siguiente pregunta: ¿Es la locura producto del genio o el genio producto de la locura?… <<Hasta Robespierre me plagia>>, sostiene Arrabal.

El monólogo de Arrabal salta a otras escenas de su vida donde busca a Dios en el muro de las lamentaciones o visita la tumba de Kafka, abofetea a un catedrático en una iglesia de Praga o baila un vals con desconocidos sobre el puente de la misma ciudad. Arrabal pasa de su monólogo reflexivo a otros discursos incendiarios y apocalípticos sobre sus amigos artistas y es aquí donde Arrabal se muestra un gran actor para contarnos la castración de Picasso a manos de los americanos o el suicidio de Bretón…

Anécdotas y humor sobre reflexiones profundas a través de las cuales va reconstruyendo su sorprendente vida y su relación con muchos de los grandes creadores del siglo XX: Bretón, Dalí, Picasso, Topor, Warhol, Louise Bourgeois o Junger…

El documental indaga sobre la percepción que tiene Arrabal de la ciencia, la espiritualidad o la creación, mostrando su camino original, confuso y pánico hacia la luz y la felicidad. El viaje del antihéroe que se toma en broma la vida y que se ríe de sí mismo, como explica Kundera en la cita que abre el documental, pero que está dispuesto a ir a la cárcel por sus ideas. ¿Chivo expiatorio?

De esta manera, Arrabal; el genio y la locura recoge por primera vez la toma de conciencia del artista sobre su vida y obra de dramaturgo, cineasta y poeta.

Este documental, dirigido y escrito por Javier Esteban (opera prima) y realizado por Jesús Blanco ha sido grabado de un modo artesano durante más de diez años, pero muestra habilidad para emplear documentos inéditos (cientos de fotos y cuadros de algunos grandes artistas) e integra con talento la vida del protagonista en un universo creativo donde confluyen y se combinan escenas de su sorprendente cine, teatro, pintura y poesía.

Artistas invitados Alejandro Jodorowsky oficia de psicomago en el largometraje diseccionando el ego y la
personalidad de su amigo.

Michel Houellebecq, lúcido y sincero, acompaña a Arrabal en diversas escenas que concluyen en una borrachera donde el gran novelista imita, bajo los efectos de una botella de oporto, a Camarón de la Isla…

Otros testigos en este psicobiografía son Luce Arrabal (mujer de Fernando), Ante Giblota (biógrafo artístico de Arrabal),  (los testigo del escándalo del milenarismo en el programa en TVE) y el poeta Luis Alberto de Cuenca. Un reparto de lujo para un documental con coste cero para el contribuyente español.

En palabras de su director, Javier Esteban “el universo Arrabal trasciende a su personaje y nos sitúa ante la condición humana. Muestra, a lo largo de toda una vida, como la formación de la personalidad es siempre una defensa ante un mundo hostil donde la creatividad emerge para salvarnos”.
Arrabal: « El genio y la locura ».
Largo documental (1 hora y 11 minutos). España, 2015

Realizado entre 2003-2015 Director y guionista: Javier Esteban Guinea Realizador: Jesús Blanco
Participan en el documental: Fernando Arrabal, Alejandro Jodorowsky, Michel Houellebecq, Luce Arrabal, Fernando Sánchez Drago, Luis Alberto de Cuenca, José Rivela, Juan
Carlos Varela y Carlos del Moral.

Link para colgar o incrustar un total breve en medios en internet (2.20):
Durante las mañanas de los días 22 y 23 de octubre, Fernando Arrabal y el director de la película, Javier Esteban, atenderán a los medios, previa cita / TF.- 620 80 94 31

Dirigido por Javier Esteban

EL NIÑO ARRABAL Por Javier Esteban (publicado en L’atelier du roman,)

« No he visto nunca tan gran monstruo o milagro como yo mismo »:  Montaigne

Tras de hablar largo tiempo sobre nuestro común amigo, Alejandro Jodoroswky sentenció:

– Arrabal arrabaliza el mundo.

Y yo apostillé:

Arrabal- sujeto

arrabaliza- verbo

el mundo- objeto.

Arrabal posee el talento de aprehender cualquier circunstancia que requiera su atención, recreándola como si fuera esencialmente una experiencia propia. Semejante alteración de conciencia es la fragua de la creación arrabaliana.

¿No es apasionante desintegrar lo real para reordenarlo desde la incertidumbre épica y la poesía ética? ¿No es curiosa y delirante esta pérdida de distancia entre sujeto-objeto?

Estamos ante una personalidad única, capaz de convertir el propio yo del artista en el centro del mundo. Un ego portentoso, un ejemplo de la individualidad … Alguien capaz de personalizar una guerra civil, la enfermedad gástrica de un tirano, la castración de Picasso, la inteligencia de la cucaracha, la epistemofilia de Dalí o la amputación de Cervantes. Alguien capaz de ser poeta, pintor, dramaturgo, ajedrecista…

Esta manera de percibir lo real como parte de uno mismo es precisamente un atributo esencial de artistas y genios modernos. El mismo detonante del nuevo hombre-artista de la primavera China y el mismo hilo que teje la telaraña cuántica entre el observador y lo observado.

¿Será cierto que en cualquier persona concurre la historia de toda la humanidad, como apunta Borges tras leer al sufí Attar?

Hablamos de una forma de apropiación de la experiencia sensible desconocida en la literatura cristiana hasta las Confesiones de San Agustín.

<< Hasta que el 28 de febrero de 1571   Michel de Montaigne cumplió treinta y ocho años, abandonó su vida pública, en la que había llegado muy lejos, trasladó su biblioteca de mil volúmenes al torreón que despuntaba en una de las esquinas de su heredad, se encerró en él de por vida y tomó la decisión de pasar el resto de ésta escribiendo ensayos acerca del único asunto que le parecía interesante: él mismo. >>

Pero una cosa es usar la razón y al sujeto para conocerse a sí mismo – nosce te ipsum – y otra reconstruir inconscientemente el espejo del mundo desde el caleidoscopio de las constelaciones emocionales. Convengamos que Arrabalizar el mundo es más parecido a esta segunda experiencia: es locura que cura, antes que un conocerse.

Evidentemente, para los represores y psiquiatras, Arrabal padece una forma de forclusión (falta del nombre del Padre).

El Arrabal niño, agredido por la realidad del triángulo edípico y fantasmático de un padre condenado a muerte y una madre colaboracionista, va ir dando paso al Arrabal que puede jugar con lo real.

Arrabal hace su vida y crea su obra cerrando el círculo de afectación y de necesidad en diálogo creativo sobre lo único que trasciende toda representación: el amor. Amor y filia matemática, tesoro que le es trasmitido en Ciudad Rodrigo por la abuela que lo cuida, pero esencialmente custodiado por su esposa, Luce Arrabal.

El verbo arrabalizar, a día de hoy, sólo se emplea en algunas partes de centroamérica, en el argot del urbanismo, para describir la aparición en algunas capitales de favelas y arrabales. Arrabalizar, sin embargo, debe entenderse en nuestro contexto como sinónimo de embestir molinos de viento ganando al ajedrez, expatriar, jugar seriamente la vida, delirar desde el amor o hacer excéntrico cualquier objeto de conocimiento … Objeto que deviene apasionadamente teñido de poesía y paradoja en la integración del sujeto creador.

Este mismo significado concuerda con la actitud de Arrabal y con el sentido de su vida: Caricato, excéntrico, arrabalesco, bufón, exiliado, pánico, patafísico, anarquista, quijotesco, vidente, ebrio, santo, loco, vate, dramaturgo… y, al fin, siempre niño.

Si observamos su historia personal, los grandes acontecimientos político-psiquiátricos contra Arrabal han tratado de reducir al orden al creador. En la respuesta a ese entorno halla sentido su vida: no rendirse nunca, para poder jugar como un niño que escribe y defiende la torre herida de su yo con las armas y las flores de sus letras y jardines interiores. Pues como explicaba Nietzsche, al cabo, la madurez de todo hombre consiste simplemente en haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugaba cuando era niño.

NUESTRO INVITADO

Fernando Arrabal es el dramaturgo vivo más representado en el mundo. Escritor, poeta, artista plástico, bufón y cineasta nació en Melilla (España) el 11 de agosto de 1932. Reside en Francia (diestierrolandia) desde 1955.

Aprendió a leer y a escribir en Ciudad Rodrigo, ganando el Premio Nacional de «superdotado» a los diez años y realizando sus estudios universitarios en Madrid.

Siendo niño sufrió la misteriosa desaparición de su padre, condenado a muerte y después fugado. A causa de este trauma, como escribió el premio Nobel Vicente Aleixandre, «el conocimiento que aporta Arrabal está teñido de una luz moral que está en la materia misma de su arte».

Ha dirigido siete largometrajes homenajeados por Passolini, uno de los cuales recibió un oscar por la interpretación de su actor principal.

Arrabal ha publicado trece novelas, ocho centenares de libros de poesía, varios textos para teatro y varios ensayos, entre los que destacan sus libros sobre ajedrez. Sus novelas han sido traducidas a numerosos idiomas. Su Carta al General Franco tuvo especial repercusión, publicada en vida del dictador.

Arrabal es el único gran intelectual español que no volvió del exilio.

Figuró, a la muerte de Franco, en el grupo de los cinco españoles más peligrosos con Santiago Carrillo, Dolores Ibárruri La Pasionaria, Enrique Líster y Valentín González El Campesino.

Su teatro completo, editado en los principales idiomas, ha sido publicado en dos volúmenes de más de dos mil páginas, en la Colección Clásicos Castellanos de Espasa en 1997, actualizada en 2009.

Con Alejandro Jodorowsky y Roland Topor fundó en 1963 el Grupo Pánico. Es Transcendant Satrape del Collège de ‘Pataphysique desde 1990. Amigo de Andy Warhol y de Tristan Tzara, pasó tres años en el grupo surrealista de André Breton, por lo que Mel Gussow le considera el único superviviente de los «tres avatares de la modernidad».

A pesar de todo su obra, Arrabal sólo alcanzó la fama entre las masas de toda España cuando, en la madrugada del 5 de octubre de 1989, intervino como contertulio en el programa de La Primera de TVE «El mundo por montera», completamente ebrio de luz, en un programa nocturno , que ese día trataba el tema del mileniarismo. Al día siguiente, el Consejo de Informativos de TVE aprobaba apartar a Fernando Arrabal de la cadena pública durante un mes, así como repetir el debate sin Fernando Arrabal unos días después.

En el 2010 Fernando Arrabal ha protagonizado el primer film de género Post-panico de la historia. El largometraje Regression ha sido creado y dirigido por Joan Frank Charansonnet Desde el año 2002, Arrabal y Charansonnet han colaborado mutuamente en diversos proyectos artísticos como la Carta de Amor (Teatro Hermitage de San Petersburgo) o la reposición oficial del Arquitecto y el Emperador de Asiria cuarenta años después de su estreno.

Fernando Arrabal es el autor de un teatro genial, brutal, sorprendente y gozosamente provocador. Un potlatch dramatúrgico donde la chatarra de nuestras sociedades «avanzadas» se carboniza en la pista festiva de una revolución permanente. Hereda la lucidez de un Kafka y el humor de un Jarry; por su violencia se emparenta con Sade o con Artaud. Pero es probablemente el único en haber llevado tan lejos la irrisión. Gozosamente lúdica, rebelde y bohemia, su obra es el síndrome de nuestra época de alambradas: una forma de mantenerse alerta.

Arrabal se debate entre la moralidad y el juego, la claridad de la ciencia y la sutileza del alma. El libertario español universal