﻿{"id":9445,"date":"2018-09-01T15:08:37","date_gmt":"2018-09-01T13:08:37","guid":{"rendered":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/?p=9445"},"modified":"2018-09-01T15:08:47","modified_gmt":"2018-09-01T13:08:47","slug":"deuxieme-et-dernier-bien-sur-recit-inedit-et-apocryphe-de-jorge-luis-borges-ecrit-par-fernando-arrabal-en-espanol-y-en-frances","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2018\/09\/01\/9445\/deuxieme-et-dernier-bien-sur-recit-inedit-et-apocryphe-de-jorge-luis-borges-ecrit-par-fernando-arrabal-en-espanol-y-en-frances\/","title":{"rendered":"Deuxi\u00e8me (\u00ab\u00a0et dernier\u00a0\u00bb; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit\u00a0\u00a0in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis \u00a0Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal. \u00a0(En espa\u00f1ol y en franc\u00e9s)."},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-9446\" src=\"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/files\/2018\/09\/download.jpg\" alt=\"\" width=\"274\" height=\"184\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-9447\" src=\"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/files\/2018\/09\/download-4.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"231\" \/><\/a><\/p>\n<p>Deuxi\u00e8me (\u00ab\u00a0et dernier\u00a0\u00bb; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit\u00a0\u00a0in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis \u00a0Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal \u00a0(en espa\u00f1ol y en franc\u00e9s).<\/p>\n<p>JORGE Francisco Isidoro LUIS BORGES\u00a0 Acevedo \u00a0est n\u00e9 pr\u00e9cis\u00e9ment\u00a0 le 14 phalle de l&rsquo;an 26 de l&rsquo;\u00c8re &lsquo;Pataphysique\u00a0 (24 ao\u00fbt\u00a0 1899,v)\u00a0 \u00e0 Buenos Aires, Argentine, \u00a0et\u00a0 il\u00a0 s&rsquo;est\u00a0 \u00a0 occult\u00e9 le\u00a0 28 merdre de l&rsquo;an 113 de l&rsquo;\u00c8re &lsquo;Pataphysique (14 juin\u00a0 1986,v) \u00e0 Gen\u00e8ve Suisse;<\/p>\n<p>&#8230;quelques semaines avant\u00a0 son occultation j&rsquo;ai r\u00e9alis\u00e9 avec lui mon septi\u00e8me -et dernier-\u00a0 long-m\u00e9trage: \u00ab\u00a0Jorge Luis Borges\u00a0une vie de po\u00e9sie\u00a0\u00bb (\u2026en espagnol et en fran\u00e7ais)<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-9448\" src=\"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/files\/2018\/09\/download-8.jpg\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"262\" \/><\/a><\/p>\n<p>______________________________________________________________________________________________________<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3>EL TRIUNFO DE UN ARRIBISTA<\/h3>\n<h3>(Segundo y \u00faltimo relato in\u00e9dito y ap\u00f3crifo de Jorge Luis Borges escrito por\u00a0 Fernando Arrabal)<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En el colegio Calvino de Ginebra, donde estudi\u00e9 el bachillerato, comprend\u00ed que los fanatismos que m\u00e1s debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia. Durante aquellos cuatro a\u00f1os en los cuales viv\u00ed a la luz de la hoguera que quem\u00f3 vivo al m\u00e9dico Miguel Servet en 1553 sent\u00ed un aborrecimiento por Calvino, el verdugo, tan irracional como la pasi\u00f3n que conceb\u00ed por su v\u00edctima, Servet. Setenta a\u00f1os despu\u00e9s, pero a\u00fan con estelas de aquella dicotom\u00eda de adolescente en mi mente, conoc\u00ed a la investigadora del Instituto, Sophie Kelly. Ten\u00eda escasamente 35 a\u00f1os; era flaca, p\u00e1lida, indiferente, tr\u00e9mula y disciplinada. No se daba con nadie; pensaba que la Historia hab\u00eda seguido un proceso esencialmente f\u00fatil y que el mundo era un reflejo lateral y perdido de la c\u00e9lula que examinaba en su microscopio.<\/p>\n<p>Georges Mar\u00e9chal \u00a0era un triste compadrito desembarcado en el Instituto en 1960 sin m\u00e1s virtud que la infatuaci\u00f3n de su arribismo. Nadie sin embargo le acus\u00f3 nunca de soberbia ni de misantrop\u00eda, y menos a\u00fan de locura, cuando, fiel a su maniaca voluntad de prosperar, le vieron en 20 a\u00f1os pasar de recadero a director, Que este advenedizo internado en los laberintos de la administraci\u00f3n pudiera recibir el Premio Nobel parec\u00eda de antemano imposible. Toda su vida fue un fraude. No fue ni un traidor ni un par\u00e1sito, sino un funcionario que sin haber pegado nunca su ojo a la lente de un microscopio se convirti\u00f3 en un falso experto en biolog\u00eda.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuando se supo que hab\u00eda aparecido un virus que destru\u00eda las c\u00e9lulas necesarias a la inmunidad del organismo humano, todos los institutos del mundo trataron, en mil y una noches secretas, de localizar aquel escondido agente m\u00e1s mort\u00edfero que la navaja o el combate contra el tigre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>George Mar\u00e9chal confi\u00f3 a Sophie Kelly la misi\u00f3n de hallar este virus. Intuy\u00f3 en ella una indiferencia que parec\u00eda regida por el azar y que hac\u00eda de su investigaci\u00f3n un ins\u00edpido y laborioso juego en el cual el triunfo s\u00f3lo ser\u00eda una chispa surgida de un fuego fatuo.<\/p>\n<p>La investigaci\u00f3n biol\u00f3gica se hac\u00eda en un n\u00famero indefinido y tal vez infinito de institutos diseminados por el mundo. Todos comunicaban entre s\u00ed por angostos sistemas de informaci\u00f3n concertados con una m\u00e1quina cercada por una baranda en la cual se encontraba la memoria. Cada instituto dispon\u00eda adem\u00e1s de un horno que incineraba todos los desperdicios y que comunicaba con una alta chimenea, que algunos imaginaban tan solitaria en el paisaje como si les se\u00f1alara el destino.<\/p>\n<p>Hac\u00eda varios siglos el grupo de sabios y alquimistas (nombre con los cuales se conoc\u00eda entonces a los investigadores) que formaban la Secta del Ardor afirm\u00f3 que toda las formas de vida y de enfermedad se hallaban irremediablemente en las infinitas probetas que poblaban los laboratorios de los monasterios. Los sabios de la secta sab\u00edan que su trabajo era eterno y quiz\u00e1s atroz: pronto vieron que cuando encontraban la probeta capaz de combatir definitivamente una enfermedad, \u00e9sta era suplantada por otra peor. Previeron as\u00ed el destino de la peste, el tifus, el c\u00f3lera, la tuberculosis, el c\u00e1ncer&#8230; Cre\u00edan que Rueda Fortuna dispon\u00eda de un laberinto de laberintos que abarcaba no s\u00f3lo el presente y el pasado, sino el porvenir,y 7y7 y 24x24h. Aquellas creencias fueron olvidadas. No obstante, George Mar\u00e9chal mand\u00f3 quemar en el incinerador del Instituto todos los restos escritos de la secta por estimarlos pesimistas y disolventes.<\/p>\n<p>George Mar\u00e9chal \u00a0administraba su Instituto sin buscar la verdad y ni siquiera la verosimilitud; s\u00f3lo quer\u00eda triunfar. Juzgaba que el \u00e9xito social era una rama de la ciencia ficci\u00f3n y que los investigadores encerrados en sus laboratorios como Sophie Kelly \u00a0-con los que no ten\u00eda contacto apenas- buscaban infatigablemente sin saber que la Ciencia es la escritura que han creado los dioses menores para entenderse con los diablos.<\/p>\n<p>Antes de que llegara al Instituto Sophie Kelly, unos investigadores inspirados por el surrealismo y Trotsky pero que parad\u00f3jicamente se consideraban sucesores de la antigua Secta del Ardor afirmaron que el hombre hab\u00eda sido forjado por el azar y que todo cuerpo vivo, desde la c\u00e9lula del coraz\u00f3n hasta el bacilo de Koch, estaba formado por los mismos elementos (carbono, nitr\u00f3geno, ox\u00edgeno e hidr\u00f3geno) combinados infinitamente. Tambi\u00e9n aseguraron que, desde el m\u00e1s microsc\u00f3pico virus hasta la c\u00e9lula humana, todo cuerpo dispon\u00eda de su propia sabidur\u00eda. Esta sabidur\u00eda dec\u00edan que estaba encerrada en un laberinto en forma de escalera de caracol. Escalera creada por infinitos pelda\u00f1os cuya materia esta formada por cuatro \u00fanicas bases (A, T, C y G: ademina, tinina, citosina y guanina) perversamente repetidas. La singular manera con la cual cada ser vivo combinaba estas cuatro bases lo llamaron el c\u00f3digo gen\u00e9tico. Profesaron que no hab\u00eda dos c\u00f3digos gen\u00e9ticos id\u00e9nticos y arbitrariamente llamaron al conjunto gigantesco de todos los c\u00f3digos gen\u00e9ticos conocidos el Repertorio.<\/p>\n<p>La idea sorprendente de Sophie Kelly \u00a0para hallar el virus responsable de la epidemia fue la de abandonar la investigaci\u00f3n pura y la observaci\u00f3n microsc\u00f3pica a fin de consultar el Repertorio. A George Mar\u00e9chal, que se opon\u00eda a este m\u00e9todo, Sophie Kelly \u00a0le escribi\u00f3 que no hab\u00eda problema cient\u00edfico cuya elocuente soluci\u00f3n no existiera en el Repertorio.<\/p>\n<p>Abandonando su laboratorio de virolog\u00eda, Sophie Kelly , como una peregrina, sali\u00f3 a la b\u00fasqueda del c\u00f3digo en el infinito Repertorio, sabiendo que el azar es m\u00e1s luminoso que la ciencia.<\/p>\n<p>Fue en una noche iluminada por el resplandor de unos fuegos artificiales cuando Sophie Kelly \u00a0descubri\u00f3 el virus en las p\u00e1ginas VAL del Repertorio. Cuando George Mar\u00e9chal \u00a0se hubo asegurado que no hab\u00eda comunicado a nadie su descubrimiento, la estrangul\u00f3 y luego arroj\u00f3 su cuerpo y sus notas (tras copiarlas) al incinerador del Instituto.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, un telegrama anunci\u00f3 a George Mar\u00e9chal \u00a0que hab\u00eda ganado el Premio Nobel por su descubrimiento del virus. Tuvo la impresi\u00f3n de que le anunciaban que era otro. Y que quiz\u00e1s Sophie Kelly era de alg\u00fan modo \u00e9l mismo. Pero a aquella desaforada esperanza sucedi\u00f3 una depresi\u00f3n excesiva que detuvo su coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>El final de esta historia ya s\u00f3lo es referible en par\u00e1bola, puesto que sucede en el para\u00edso. Cabe afirmar que George Mar\u00e9chal convers\u00f3 con Dios, pero \u00c9ste tampoco se interesa en la ciencia que le tom\u00f3 por Sophie Kelly. De la misma manera, cuatro siglos antes, para la insondable divinidad, Calvino (1) y Servet (el inquisidor y su v\u00edctima) formaban un solo ser.<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>\u00a01). Hace 32 a\u00f1os (en 2018) que se ocult\u00f3\u00a0 Jorge Luis Borges ; sus restos reposan en el cementerio Plain Palais, de Ginebra, junto a los de Calvino. <\/em><em>Se eligi\u00f3 el lugar a causa de un \u00e1rbol.<\/em><\/p>\n<p>_________________________________________________________________________________________________________________________<\/p>\n<p>LE TRIOMPHE\u00a0 D\u2019UN ARRIVISTE<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Deuxi\u00e8me (\u00ab\u00a0et dernier\u00a0\u00bb; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Au coll\u00e8ge Calvin de Gen\u00e8ve o\u00f9 j\u2019ai \u00e9tudi\u00e9, j\u2019ai compris que les fanatismes les plus \u00e0 craindre sont ceux qui peuvent \u00eatre confondus avec la tol\u00e9rance. Durant ces quatre ans pendant lesquels\u00a0j\u2019ai v\u00e9cu \u00e0 la lueur des brasiers qui br\u00fbl\u00e8rent vif le m\u00e9decin Michel Servet en 1553 j\u2019ai \u00e9prouv\u00e9 de la haine pour Calvin, le bourreau, aussi irrationnelle que la passion ressentie pour sa victime, Servet. Soixante-dix\u00a0ans plus tard, mais encore dans le sillage de cette dichotomie d\u2019adolescence dans mon esprit, j\u2019ai connu la chercheuse \u00a0de l\u2019Institut, Sophie Kelly Quentin. Elle avait \u00e0 peine trente-cinq ans\u00a0; elle \u00e9tait\u00a0maigre, p\u00e2le, indiff\u00e9rente, tremblante et disciplin\u00e9e. Elle ne se livrait \u00e0 personne\u00a0; elle pensait que l\u2019Histoire avait suivi un processus essentiellement futile et que le monde \u00e9tait un reflet n\u00e9gligeable et perdu de la cellule\u00a0qu\u2019elle examinait au microscope.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Georges Mar\u00e9chal \u00a0\u00e9tait un triste fanfaron qui avait d\u00e9barqu\u00e9 \u00e0 l\u2019Institut en 1960 sans autre vertu que la fatuit\u00e9 de son arrivisme. Cependant personne ne l\u2019avez jamais accus\u00e9 d\u2019\u00eatre orgueilleux\u00a0ou misanthrope, et encore moins d\u2019\u00eatre fou, lorsque, fid\u00e8le \u00a0\u00e0 sa volont\u00e9 maniaque de r\u00e9ussite, on le vit en vingt ans passer de gar\u00e7on de courses \u00e0 directeur.\u00a0Que ce parvenu profond\u00e9ment engag\u00e9 dans les labyrinthes de l&rsquo;administration p\u00fbt recevoir le prix Nobel paraissait d\u2019avance impossible. Toute sa vie avait \u00e9t\u00e9 une tricherie. Il n\u2019avait \u00e9t\u00e9 ni un tra\u00eetre ni un parasite, mais un fonctionnaire qui, \u00a0sans avoir\u00a0jamais coll\u00e9 son oeil au verre d\u2019un microscope, \u00e9tait devenu un faux expert en biologie.\u00a0Quand on sut qu\u2019un virus d\u00e9truisait les cellules n\u00e9cessaires \u00e0 l\u2019immunit\u00e9 de l\u2019organisme\u00a0humain, les instituts du monde entier tent\u00e8rent, pendant mille et une nuits secr\u00e8tes, de localiser cet agent cach\u00e9 plus mortif\u00e8re que le couteau ou le combat avec le tigre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Georges Mar\u00e9chal confia\u00a0\u00e0 Sophie Kelly\u00a0la mission \u00a0de trouver ce virus. Il pressentit en elle une indiff\u00e9rence qui semblait r\u00e9gie par le hasard et qui faisait de sa recherche un jeu insipide et laborieux dans lequel\u00a0la\u00a0r\u00e9ussite ne\u00a0serait\u00a0qu\u2019une \u00e9tincelle jaillie d\u2019un feu \u00a0follet .<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La recherche scientifique se faisait dans un nombre ind\u00e9fini et peut-\u00eatre infini d\u2019instituts \u00e9parpill\u00e9s dans le monde. Tous communiquaient entre eux par d\u2019\u00e9troits syst\u00e8mes d\u2019information en accord avec une machine entour\u00e9e par une v\u00e9randa et dans laquelle se trouvait la m\u00e9moire. Chaque institut disposait en outre d\u2019un four qui incin\u00e9rait tous les d\u00e9chets et communiquait avec l\u2019ext\u00e9rieur par une haute chemin\u00e9e, que\u00a0certains imaginaient aussi solitaire dans le paysage que si elle \u00e9tait d\u00e9sign\u00e9e par le destin.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Il y a plusieurs si\u00e8cles le groupe de savants et d\u2019 \u00ab\u00a0alchimistes\u00a0\u00bb \u00a0(nom sous lequel on connaissait alors les chercheurs) qui formaient \u00a0la \u00ab\u00a0secte de l\u2019Ardeur\u00a0\u00bb affirma que toutes les formes de vie et de\u00a0maladie se trouvaient fatalement dans les innombrables \u00e9prouvettes qui envahissaient les laboratoires des monast\u00e8res. Les savants de la secte savaient\u00a0que leur travail \u00e9tait \u00e9ternel et peut-\u00eatre\u00a0atroce\u00a0; bient\u00f4t ils constat\u00e8rent \u00a0que lorsqu\u2019ils trouvaient l\u2019\u00e9prouvette capable de combattre d\u00e9finitivement une maladie, celle-ci \u00e9tait supplant\u00e9e par une autre pire. Ils purent ainsi \u00a0pr\u00e9voir le destin de la\u00a0peste, du \u00a0typhus, du chol\u00e9ra, de la tuberculose, du cancer\u2026 Ils croyaient que la \u00ab\u00a0Roue de Fortune\u00a0\u00bb disposait d\u2019un labyrinthe de labyrinthes qui embrassait non seulement le pr\u00e9sent et le pass\u00e9, mais bient\u00f4t\u00a0aussi\u00a0l\u2019avenir. Ces\u00a0croyances furent oubli\u00e9es. Cependant Georges Mar\u00e9chal donna l\u2019ordre de br\u00fbler dans l\u2019incin\u00e9rateur de l\u2019Institut tout ce qui restait des \u00e9crits de la secte , les estimant pessimistes et \u00a0corrosifs.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Georges Mar\u00e9chal administrait son Institut sans rechercher la v\u00e9rit\u00e9 ni m\u00eame la vraisemblance\u00a0; il voulait seulement r\u00e9ussir. Il jugeait que le succ\u00e8s social \u00e9tait une branche de la science-fiction et que les chercheurs\u00a0enferm\u00e9s dans leurs laboratoires \u00a0comme Sophie Kelly \u00a0\u2013 avec qui il n\u2019avait presque aucun contact \u2013 \u0153uvraient inlassablement sans savoir que la science est l\u2019\u00e9criture qu\u2019ont cr\u00e9\u00e9e les dieux mineurs pour s\u2019entendre avec les diables.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Avant l&rsquo;arriv\u00e9e de Sophie Kelly \u00e0 l\u2019Institut, quelques chercheurs inspir\u00e9s par le surr\u00e9alisme et\u00a0Troski mais qui, paradoxalement, se consid\u00e9raient comme les successeurs \u00a0de l\u2019ancienne \u00ab\u00a0secte de l\u2019Ardeur\u00a0\u00bb, affirm\u00e8rent que l\u2019homme avait \u00e9t\u00e9 cr\u00e9\u00e9 par le hasard et que tout corps vivant, depuis la cellule du c\u0153ur jusqu\u2019au bacille de Koch, \u00e9tait constitu\u00e9 des m\u00eames \u00e9l\u00e9ments\u00a0: carbone, nitrog\u00e8ne, oxyg\u00e8ne et hydrog\u00e8ne, en des combinaisons infinies. De m\u00eame ils assur\u00e8rent que depuis le plus microscopique virus jusqu\u2019\u00e0 la cellule humaine, tout corps disposait d\u2019un savoir propre. Ce savoir disait qu\u2019il \u00e9tait enferm\u00e9 dans un labyrinthe en forme d\u2019escalier en colima\u00e7on. Escalier constitu\u00e9 par une infinit\u00e9 de marches dont la mati\u00e8re n&rsquo;\u00e9tait form\u00e9e que par quatre bases nucl\u00e9iques\u00a0(a-t-c-g\u00a0: ad\u00e9nine, thymine, cytosine et guanine) perversement r\u00e9p\u00e9t\u00e9es\u2026 La fa\u00e7on particuli\u00e8re dont chaque \u00eatre vivant combinait ces quatre bases, ils la nomm\u00e8rent code g\u00e9n\u00e9tique. Ils profess\u00e8rent qu\u2019il n\u2019y avait pas deux codes g\u00e9n\u00e9tiques identiques et\u00a0arbitrairement ils nomm\u00e8rent le gigantesque ensemble de tous les codes g\u00e9n\u00e9tiques le R\u00e9pertoire.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>L\u2019id\u00e9e surprenante de Sophie Kelly pour trouver le virus responsable de l\u2019\u00e9pid\u00e9mie \u00a0fut d\u2019abandonner la recherche pure et l\u2019observation au microscope afin de consulter le R\u00e9pertoire. \u00c0 Georges \u00a0Mar\u00e9chal qui s\u2019opposait \u00e0 cette m\u00e9thode, Sophie Kelly \u00e9crivit qu\u2019il n\u2019existait pas de probl\u00e8me scientifique dont on ne puisse trouver l\u2019\u00e9loquente solution dans l\u2019infini R\u00e9pertoire, sachant que le hasard est plus \u00e9clairant que la \u00a0science.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Ce fut au cours d\u2019une nuit illumin\u00e9e par l\u2019\u00e9clat de feux d&rsquo;artifice que Sophie Kelly d\u00e9couvrit le virus dans les pages\u00a0\u00ab\u00a0VAL\u00a0\u00bb du R\u00e9pertoire. Quand Georges Mar\u00e9chal se fut assur\u00e9 qu\u2019elle n\u2019avait communiqu\u00e9 \u00e0 personne sa d\u00e9couverte, il l\u2019\u00e9trangla puis jeta son corps et ses notes (apr\u00e8s les avoir recopi\u00e9es) dans l\u2019incin\u00e9rateur de l\u2019Institut.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Un an plus tard, un t\u00e9l\u00e9gramme lui apprit qu\u2019on lui d\u00e9cernait le prix Nobel pour sa d\u00e9couverte du virus. Il eut l\u2019impression qu\u2019on lui annon\u00e7ait qu\u2019il \u00e9tait quelqu\u2019un d\u2019autre. Et que peut-\u00eatre Sophie Kelly \u00e9tait lui-m\u00eame, en quelque sorte. Mais \u00e0 cet immense espoir succ\u00e9da une trop violente d\u00e9pression qui provoqua un arr\u00eat du c\u0153ur.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La fin de ce r\u00e9cit \u00a0ne peut \u00eatre rapport\u00e9e qu\u2019en parabole, car elle se d\u00e9roule au paradis. On peut affirmer que Georges Mar\u00e9chal s&rsquo;entretint avec Dieu, mais Celui-ci s\u2019int\u00e9resse si peu \u00e0 la science qu\u2019il le prit pour Sophie Kelly. De m\u00eame, quatre si\u00e8cles auparavant, pour l\u2019insondable divinit\u00e9, Calvin[1] et Servet (l\u2019inquisiteur et sa\u00a0victime) ne form\u00e8rent-ils qu\u2019un seul \u00eatre\u00a0?<\/p>\n<p>Fernando Arrabal<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>[1] Il y a trente-deux ans que Jorge Luis Borges s\u2019est occult\u00e9 (en 1986)\u00a0; ses restes reposent au cimeti\u00e8re Plain Palais \u00e0 Gen\u00e8ve, pr\u00e8s de ceux de Calvin. L\u2019endroit a \u00e9t\u00e9 choisi \u00e0 cause d\u2019un arbre.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; Deuxi\u00e8me (\u00ab\u00a0et dernier\u00a0\u00bb; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit\u00a0\u00a0in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis \u00a0Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal \u00a0(en espa\u00f1ol y en franc\u00e9s). JORGE Francisco Isidoro LUIS BORGES\u00a0 Acevedo \u00a0est n\u00e9 pr\u00e9cis\u00e9ment\u00a0 le 14 phalle de l&rsquo;an 26 de l&rsquo;\u00c8re &lsquo;Pataphysique\u00a0 (24 ao\u00fbt\u00a0 1899,v)\u00a0 \u00e0 Buenos Aires, Argentine, \u00a0et\u00a0 il\u00a0 s&rsquo;est\u00a0 \u00a0 occult\u00e9 le\u00a0 28 merdre de l&rsquo;an 113 de l&rsquo;\u00c8re &lsquo;Pataphysique (14 juin\u00a0 1986,v) \u00e0 Gen\u00e8ve Suisse; &#8230;quelques semaines avant\u00a0 son occultation j&rsquo;ai r\u00e9alis\u00e9 avec lui mon septi\u00e8me -et dernier-\u00a0 long-m\u00e9trage: \u00ab\u00a0Jorge Luis Borges\u00a0une vie de po\u00e9sie\u00a0\u00bb (\u2026en espagnol et en fran\u00e7ais) ______________________________________________________________________________________________________ EL TRIUNFO DE UN ARRIBISTA (Segundo y \u00faltimo relato in\u00e9dito y ap\u00f3crifo de Jorge Luis Borges escrito por\u00a0 Fernando Arrabal) &nbsp; En el colegio Calvino de Ginebra, donde estudi\u00e9 el bachillerato, comprend\u00ed que los fanatismos que m\u00e1s debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia. Durante aquellos cuatro a\u00f1os en los cuales viv\u00ed a la luz de la hoguera que quem\u00f3 vivo al m\u00e9dico Miguel Servet en 1553 sent\u00ed un aborrecimiento por Calvino, el verdugo, tan irracional como la pasi\u00f3n que conceb\u00ed por su v\u00edctima, Servet. Setenta a\u00f1os despu\u00e9s, pero a\u00fan con estelas de aquella dicotom\u00eda de adolescente en mi mente, conoc\u00ed a la investigadora del Instituto, Sophie Kelly. Ten\u00eda escasamente 35 a\u00f1os; era flaca, p\u00e1lida, indiferente, tr\u00e9mula y disciplinada. No se daba con nadie; pensaba que la Historia hab\u00eda seguido un proceso esencialmente f\u00fatil y que el mundo era un reflejo lateral y perdido de la c\u00e9lula que examinaba en su microscopio. Georges Mar\u00e9chal \u00a0era un triste compadrito desembarcado en el Instituto en 1960 sin m\u00e1s virtud que la infatuaci\u00f3n de su arribismo. Nadie sin embargo le acus\u00f3 nunca de soberbia ni de misantrop\u00eda, y menos a\u00fan de locura, cuando, fiel a su maniaca voluntad de prosperar, le vieron en 20 a\u00f1os pasar de recadero a director, Que este advenedizo internado en los laberintos de la administraci\u00f3n pudiera recibir el Premio Nobel parec\u00eda de antemano imposible. Toda su vida fue un fraude. No fue ni un traidor ni un par\u00e1sito, sino un funcionario que sin haber pegado nunca su ojo a la lente de un microscopio se convirti\u00f3 en un falso experto en biolog\u00eda. &nbsp; Cuando se supo que hab\u00eda aparecido un virus que destru\u00eda las c\u00e9lulas necesarias a la inmunidad del organismo humano, todos los institutos del mundo trataron, en mil y una noches secretas, de localizar aquel escondido agente m\u00e1s mort\u00edfero que la navaja o el combate contra el tigre. &nbsp; George Mar\u00e9chal confi\u00f3 a Sophie Kelly la misi\u00f3n de hallar este virus. Intuy\u00f3 en ella una indiferencia que parec\u00eda regida por el azar y que hac\u00eda de su investigaci\u00f3n un ins\u00edpido y laborioso juego en el cual el triunfo s\u00f3lo ser\u00eda una chispa surgida de un fuego fatuo. La investigaci\u00f3n biol\u00f3gica se hac\u00eda en un n\u00famero indefinido y tal vez infinito de institutos diseminados por el mundo. Todos comunicaban entre s\u00ed por angostos sistemas de informaci\u00f3n concertados con una m\u00e1quina cercada por una baranda en la cual se encontraba la memoria. Cada instituto dispon\u00eda adem\u00e1s de un horno que incineraba todos los desperdicios y que comunicaba con una alta chimenea, que algunos imaginaban tan solitaria en el paisaje como si les se\u00f1alara el destino. Hac\u00eda varios siglos el grupo de sabios y alquimistas (nombre con los cuales se conoc\u00eda entonces a los investigadores) que formaban la Secta del Ardor afirm\u00f3 que toda las formas de vida y de enfermedad se hallaban irremediablemente en las infinitas probetas que poblaban los laboratorios de los monasterios. Los sabios de la secta sab\u00edan que su trabajo era eterno y quiz\u00e1s atroz: pronto vieron que cuando encontraban la probeta capaz de combatir definitivamente una enfermedad, \u00e9sta era suplantada por otra peor. Previeron as\u00ed el destino de la peste, el tifus, el c\u00f3lera, la tuberculosis, el c\u00e1ncer&#8230; Cre\u00edan que Rueda Fortuna dispon\u00eda de un laberinto de laberintos que abarcaba no s\u00f3lo el presente y el pasado, sino el porvenir,y 7y7 y 24x24h. Aquellas creencias fueron olvidadas. No obstante, George Mar\u00e9chal mand\u00f3 quemar en el incinerador del Instituto todos los restos escritos de la secta por estimarlos pesimistas y disolventes. George Mar\u00e9chal \u00a0administraba su Instituto sin buscar la verdad y ni siquiera la verosimilitud; s\u00f3lo quer\u00eda triunfar. Juzgaba que el \u00e9xito social era una rama de la ciencia ficci\u00f3n y que los investigadores encerrados en sus laboratorios como Sophie Kelly \u00a0-con los que no ten\u00eda contacto apenas- buscaban infatigablemente sin saber que la Ciencia es la escritura que han creado los dioses menores para entenderse con los diablos. Antes de que llegara al Instituto Sophie Kelly, unos investigadores inspirados por el surrealismo y Trotsky pero que parad\u00f3jicamente se consideraban sucesores de la antigua Secta del Ardor afirmaron que el hombre hab\u00eda sido forjado por el azar y que todo cuerpo vivo, desde la c\u00e9lula del coraz\u00f3n hasta el bacilo de Koch, estaba formado por los mismos elementos (carbono, nitr\u00f3geno, ox\u00edgeno e hidr\u00f3geno) combinados infinitamente. Tambi\u00e9n aseguraron que, desde el m\u00e1s microsc\u00f3pico virus hasta la c\u00e9lula humana, todo cuerpo dispon\u00eda de su propia sabidur\u00eda. Esta sabidur\u00eda dec\u00edan que estaba encerrada en un laberinto en forma de escalera de caracol. Escalera creada por infinitos pelda\u00f1os cuya materia esta formada por cuatro \u00fanicas bases (A, T, C y G: ademina, tinina, citosina y guanina) perversamente repetidas. La singular manera con la cual cada ser vivo combinaba estas cuatro bases lo llamaron el c\u00f3digo gen\u00e9tico. Profesaron que no hab\u00eda dos c\u00f3digos gen\u00e9ticos id\u00e9nticos y arbitrariamente llamaron al conjunto gigantesco de todos los c\u00f3digos gen\u00e9ticos conocidos el Repertorio. La idea sorprendente de Sophie Kelly \u00a0para hallar el virus responsable de la epidemia fue la de abandonar la investigaci\u00f3n pura y la observaci\u00f3n microsc\u00f3pica a fin de consultar el Repertorio. A George Mar\u00e9chal, que se opon\u00eda a este m\u00e9todo, Sophie Kelly \u00a0le escribi\u00f3 que no hab\u00eda problema cient\u00edfico cuya elocuente soluci\u00f3n no existiera en el Repertorio. Abandonando su laboratorio de virolog\u00eda, Sophie Kelly , como una peregrina, sali\u00f3 a la b\u00fasqueda del c\u00f3digo en el infinito Repertorio, sabiendo que el azar es m\u00e1s luminoso que la ciencia. Fue en una noche iluminada por el resplandor de unos fuegos artificiales cuando Sophie Kelly \u00a0descubri\u00f3 el virus en las p\u00e1ginas VAL del Repertorio. Cuando George Mar\u00e9chal \u00a0se hubo asegurado que no hab\u00eda comunicado a nadie su descubrimiento, la estrangul\u00f3 y luego arroj\u00f3 su cuerpo y sus notas (tras copiarlas) al incinerador del Instituto. Un a\u00f1o despu\u00e9s, un telegrama anunci\u00f3 a George Mar\u00e9chal \u00a0que hab\u00eda ganado el Premio Nobel por su descubrimiento del virus. Tuvo la impresi\u00f3n de que le anunciaban que era otro. Y que quiz\u00e1s Sophie Kelly era de alg\u00fan modo \u00e9l mismo. Pero a aquella desaforada esperanza sucedi\u00f3 una depresi\u00f3n excesiva que detuvo su coraz\u00f3n. El final de esta historia ya s\u00f3lo es referible en par\u00e1bola, puesto que sucede en el para\u00edso. Cabe afirmar que George Mar\u00e9chal convers\u00f3 con Dios, pero \u00c9ste tampoco se interesa en la ciencia que le tom\u00f3 por Sophie Kelly. De la misma manera, cuatro siglos antes, para la insondable divinidad, Calvino (1) y Servet (el inquisidor y su v\u00edctima) formaban un solo ser. \u00a0 \u00a01). Hace 32 a\u00f1os (en 2018) que se ocult\u00f3\u00a0 Jorge Luis Borges ; sus restos reposan en el cementerio Plain Palais, de Ginebra, junto a los de Calvino. Se eligi\u00f3 el lugar a causa de un \u00e1rbol. _________________________________________________________________________________________________________________________ LE TRIOMPHE\u00a0 D\u2019UN ARRIVISTE &nbsp; Deuxi\u00e8me (\u00ab\u00a0et dernier\u00a0\u00bb; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal. &nbsp; Au coll\u00e8ge Calvin de Gen\u00e8ve o\u00f9 j\u2019ai \u00e9tudi\u00e9, j\u2019ai compris que les [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":6,"featured_media":9446,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-9445","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-miscellannees"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v24.5 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Deuxi\u00e8me (&quot;et dernier&quot;; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit\u00a0\u00a0in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis \u00a0Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal. \u00a0(En espa\u00f1ol y en franc\u00e9s). - Ceci n\u2019est pas un blog<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2018\/09\/01\/9445\/deuxieme-et-dernier-bien-sur-recit-inedit-et-apocryphe-de-jorge-luis-borges-ecrit-par-fernando-arrabal-en-espanol-y-en-frances\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"fr_FR\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Deuxi\u00e8me (&quot;et dernier&quot;; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit\u00a0\u00a0in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis \u00a0Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal. \u00a0(En espa\u00f1ol y en franc\u00e9s). - Ceci n\u2019est pas un blog\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&nbsp; &nbsp; &nbsp; Deuxi\u00e8me (\u00ab\u00a0et dernier\u00a0\u00bb; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit\u00a0\u00a0in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis \u00a0Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal \u00a0(en espa\u00f1ol y en franc\u00e9s). 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Durante aquellos cuatro a\u00f1os en los cuales viv\u00ed a la luz de la hoguera que quem\u00f3 vivo al m\u00e9dico Miguel Servet en 1553 sent\u00ed un aborrecimiento por Calvino, el verdugo, tan irracional como la pasi\u00f3n que conceb\u00ed por su v\u00edctima, Servet. Setenta a\u00f1os despu\u00e9s, pero a\u00fan con estelas de aquella dicotom\u00eda de adolescente en mi mente, conoc\u00ed a la investigadora del Instituto, Sophie Kelly. Ten\u00eda escasamente 35 a\u00f1os; era flaca, p\u00e1lida, indiferente, tr\u00e9mula y disciplinada. No se daba con nadie; pensaba que la Historia hab\u00eda seguido un proceso esencialmente f\u00fatil y que el mundo era un reflejo lateral y perdido de la c\u00e9lula que examinaba en su microscopio. Georges Mar\u00e9chal \u00a0era un triste compadrito desembarcado en el Instituto en 1960 sin m\u00e1s virtud que la infatuaci\u00f3n de su arribismo. Nadie sin embargo le acus\u00f3 nunca de soberbia ni de misantrop\u00eda, y menos a\u00fan de locura, cuando, fiel a su maniaca voluntad de prosperar, le vieron en 20 a\u00f1os pasar de recadero a director, Que este advenedizo internado en los laberintos de la administraci\u00f3n pudiera recibir el Premio Nobel parec\u00eda de antemano imposible. Toda su vida fue un fraude. No fue ni un traidor ni un par\u00e1sito, sino un funcionario que sin haber pegado nunca su ojo a la lente de un microscopio se convirti\u00f3 en un falso experto en biolog\u00eda. &nbsp; Cuando se supo que hab\u00eda aparecido un virus que destru\u00eda las c\u00e9lulas necesarias a la inmunidad del organismo humano, todos los institutos del mundo trataron, en mil y una noches secretas, de localizar aquel escondido agente m\u00e1s mort\u00edfero que la navaja o el combate contra el tigre. &nbsp; George Mar\u00e9chal confi\u00f3 a Sophie Kelly la misi\u00f3n de hallar este virus. 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Hac\u00eda varios siglos el grupo de sabios y alquimistas (nombre con los cuales se conoc\u00eda entonces a los investigadores) que formaban la Secta del Ardor afirm\u00f3 que toda las formas de vida y de enfermedad se hallaban irremediablemente en las infinitas probetas que poblaban los laboratorios de los monasterios. Los sabios de la secta sab\u00edan que su trabajo era eterno y quiz\u00e1s atroz: pronto vieron que cuando encontraban la probeta capaz de combatir definitivamente una enfermedad, \u00e9sta era suplantada por otra peor. Previeron as\u00ed el destino de la peste, el tifus, el c\u00f3lera, la tuberculosis, el c\u00e1ncer&#8230; Cre\u00edan que Rueda Fortuna dispon\u00eda de un laberinto de laberintos que abarcaba no s\u00f3lo el presente y el pasado, sino el porvenir,y 7y7 y 24x24h. Aquellas creencias fueron olvidadas. No obstante, George Mar\u00e9chal mand\u00f3 quemar en el incinerador del Instituto todos los restos escritos de la secta por estimarlos pesimistas y disolventes. George Mar\u00e9chal \u00a0administraba su Instituto sin buscar la verdad y ni siquiera la verosimilitud; s\u00f3lo quer\u00eda triunfar. Juzgaba que el \u00e9xito social era una rama de la ciencia ficci\u00f3n y que los investigadores encerrados en sus laboratorios como Sophie Kelly \u00a0-con los que no ten\u00eda contacto apenas- buscaban infatigablemente sin saber que la Ciencia es la escritura que han creado los dioses menores para entenderse con los diablos. Antes de que llegara al Instituto Sophie Kelly, unos investigadores inspirados por el surrealismo y Trotsky pero que parad\u00f3jicamente se consideraban sucesores de la antigua Secta del Ardor afirmaron que el hombre hab\u00eda sido forjado por el azar y que todo cuerpo vivo, desde la c\u00e9lula del coraz\u00f3n hasta el bacilo de Koch, estaba formado por los mismos elementos (carbono, nitr\u00f3geno, ox\u00edgeno e hidr\u00f3geno) combinados infinitamente. Tambi\u00e9n aseguraron que, desde el m\u00e1s microsc\u00f3pico virus hasta la c\u00e9lula humana, todo cuerpo dispon\u00eda de su propia sabidur\u00eda. Esta sabidur\u00eda dec\u00edan que estaba encerrada en un laberinto en forma de escalera de caracol. Escalera creada por infinitos pelda\u00f1os cuya materia esta formada por cuatro \u00fanicas bases (A, T, C y G: ademina, tinina, citosina y guanina) perversamente repetidas. La singular manera con la cual cada ser vivo combinaba estas cuatro bases lo llamaron el c\u00f3digo gen\u00e9tico. Profesaron que no hab\u00eda dos c\u00f3digos gen\u00e9ticos id\u00e9nticos y arbitrariamente llamaron al conjunto gigantesco de todos los c\u00f3digos gen\u00e9ticos conocidos el Repertorio. La idea sorprendente de Sophie Kelly \u00a0para hallar el virus responsable de la epidemia fue la de abandonar la investigaci\u00f3n pura y la observaci\u00f3n microsc\u00f3pica a fin de consultar el Repertorio. A George Mar\u00e9chal, que se opon\u00eda a este m\u00e9todo, Sophie Kelly \u00a0le escribi\u00f3 que no hab\u00eda problema cient\u00edfico cuya elocuente soluci\u00f3n no existiera en el Repertorio. Abandonando su laboratorio de virolog\u00eda, Sophie Kelly , como una peregrina, sali\u00f3 a la b\u00fasqueda del c\u00f3digo en el infinito Repertorio, sabiendo que el azar es m\u00e1s luminoso que la ciencia. Fue en una noche iluminada por el resplandor de unos fuegos artificiales cuando Sophie Kelly \u00a0descubri\u00f3 el virus en las p\u00e1ginas VAL del Repertorio. Cuando George Mar\u00e9chal \u00a0se hubo asegurado que no hab\u00eda comunicado a nadie su descubrimiento, la estrangul\u00f3 y luego arroj\u00f3 su cuerpo y sus notas (tras copiarlas) al incinerador del Instituto. Un a\u00f1o despu\u00e9s, un telegrama anunci\u00f3 a George Mar\u00e9chal \u00a0que hab\u00eda ganado el Premio Nobel por su descubrimiento del virus. Tuvo la impresi\u00f3n de que le anunciaban que era otro. Y que quiz\u00e1s Sophie Kelly era de alg\u00fan modo \u00e9l mismo. Pero a aquella desaforada esperanza sucedi\u00f3 una depresi\u00f3n excesiva que detuvo su coraz\u00f3n. El final de esta historia ya s\u00f3lo es referible en par\u00e1bola, puesto que sucede en el para\u00edso. Cabe afirmar que George Mar\u00e9chal convers\u00f3 con Dios, pero \u00c9ste tampoco se interesa en la ciencia que le tom\u00f3 por Sophie Kelly. De la misma manera, cuatro siglos antes, para la insondable divinidad, Calvino (1) y Servet (el inquisidor y su v\u00edctima) formaban un solo ser. \u00a0 \u00a01). Hace 32 a\u00f1os (en 2018) que se ocult\u00f3\u00a0 Jorge Luis Borges ; sus restos reposan en el cementerio Plain Palais, de Ginebra, junto a los de Calvino. 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JORGE Francisco Isidoro LUIS BORGES\u00a0 Acevedo \u00a0est n\u00e9 pr\u00e9cis\u00e9ment\u00a0 le 14 phalle de l&rsquo;an 26 de l&rsquo;\u00c8re &lsquo;Pataphysique\u00a0 (24 ao\u00fbt\u00a0 1899,v)\u00a0 \u00e0 Buenos Aires, Argentine, \u00a0et\u00a0 il\u00a0 s&rsquo;est\u00a0 \u00a0 occult\u00e9 le\u00a0 28 merdre de l&rsquo;an 113 de l&rsquo;\u00c8re &lsquo;Pataphysique (14 juin\u00a0 1986,v) \u00e0 Gen\u00e8ve Suisse; &#8230;quelques semaines avant\u00a0 son occultation j&rsquo;ai r\u00e9alis\u00e9 avec lui mon septi\u00e8me -et dernier-\u00a0 long-m\u00e9trage: \u00ab\u00a0Jorge Luis Borges\u00a0une vie de po\u00e9sie\u00a0\u00bb (\u2026en espagnol et en fran\u00e7ais) ______________________________________________________________________________________________________ EL TRIUNFO DE UN ARRIBISTA (Segundo y \u00faltimo relato in\u00e9dito y ap\u00f3crifo de Jorge Luis Borges escrito por\u00a0 Fernando Arrabal) &nbsp; En el colegio Calvino de Ginebra, donde estudi\u00e9 el bachillerato, comprend\u00ed que los fanatismos que m\u00e1s debemos temer son aquellos que pueden confundirse con la tolerancia. Durante aquellos cuatro a\u00f1os en los cuales viv\u00ed a la luz de la hoguera que quem\u00f3 vivo al m\u00e9dico Miguel Servet en 1553 sent\u00ed un aborrecimiento por Calvino, el verdugo, tan irracional como la pasi\u00f3n que conceb\u00ed por su v\u00edctima, Servet. Setenta a\u00f1os despu\u00e9s, pero a\u00fan con estelas de aquella dicotom\u00eda de adolescente en mi mente, conoc\u00ed a la investigadora del Instituto, Sophie Kelly. Ten\u00eda escasamente 35 a\u00f1os; era flaca, p\u00e1lida, indiferente, tr\u00e9mula y disciplinada. No se daba con nadie; pensaba que la Historia hab\u00eda seguido un proceso esencialmente f\u00fatil y que el mundo era un reflejo lateral y perdido de la c\u00e9lula que examinaba en su microscopio. Georges Mar\u00e9chal \u00a0era un triste compadrito desembarcado en el Instituto en 1960 sin m\u00e1s virtud que la infatuaci\u00f3n de su arribismo. Nadie sin embargo le acus\u00f3 nunca de soberbia ni de misantrop\u00eda, y menos a\u00fan de locura, cuando, fiel a su maniaca voluntad de prosperar, le vieron en 20 a\u00f1os pasar de recadero a director, Que este advenedizo internado en los laberintos de la administraci\u00f3n pudiera recibir el Premio Nobel parec\u00eda de antemano imposible. Toda su vida fue un fraude. No fue ni un traidor ni un par\u00e1sito, sino un funcionario que sin haber pegado nunca su ojo a la lente de un microscopio se convirti\u00f3 en un falso experto en biolog\u00eda. &nbsp; Cuando se supo que hab\u00eda aparecido un virus que destru\u00eda las c\u00e9lulas necesarias a la inmunidad del organismo humano, todos los institutos del mundo trataron, en mil y una noches secretas, de localizar aquel escondido agente m\u00e1s mort\u00edfero que la navaja o el combate contra el tigre. &nbsp; George Mar\u00e9chal confi\u00f3 a Sophie Kelly la misi\u00f3n de hallar este virus. Intuy\u00f3 en ella una indiferencia que parec\u00eda regida por el azar y que hac\u00eda de su investigaci\u00f3n un ins\u00edpido y laborioso juego en el cual el triunfo s\u00f3lo ser\u00eda una chispa surgida de un fuego fatuo. La investigaci\u00f3n biol\u00f3gica se hac\u00eda en un n\u00famero indefinido y tal vez infinito de institutos diseminados por el mundo. Todos comunicaban entre s\u00ed por angostos sistemas de informaci\u00f3n concertados con una m\u00e1quina cercada por una baranda en la cual se encontraba la memoria. Cada instituto dispon\u00eda adem\u00e1s de un horno que incineraba todos los desperdicios y que comunicaba con una alta chimenea, que algunos imaginaban tan solitaria en el paisaje como si les se\u00f1alara el destino. Hac\u00eda varios siglos el grupo de sabios y alquimistas (nombre con los cuales se conoc\u00eda entonces a los investigadores) que formaban la Secta del Ardor afirm\u00f3 que toda las formas de vida y de enfermedad se hallaban irremediablemente en las infinitas probetas que poblaban los laboratorios de los monasterios. Los sabios de la secta sab\u00edan que su trabajo era eterno y quiz\u00e1s atroz: pronto vieron que cuando encontraban la probeta capaz de combatir definitivamente una enfermedad, \u00e9sta era suplantada por otra peor. Previeron as\u00ed el destino de la peste, el tifus, el c\u00f3lera, la tuberculosis, el c\u00e1ncer&#8230; Cre\u00edan que Rueda Fortuna dispon\u00eda de un laberinto de laberintos que abarcaba no s\u00f3lo el presente y el pasado, sino el porvenir,y 7y7 y 24x24h. Aquellas creencias fueron olvidadas. No obstante, George Mar\u00e9chal mand\u00f3 quemar en el incinerador del Instituto todos los restos escritos de la secta por estimarlos pesimistas y disolventes. George Mar\u00e9chal \u00a0administraba su Instituto sin buscar la verdad y ni siquiera la verosimilitud; s\u00f3lo quer\u00eda triunfar. Juzgaba que el \u00e9xito social era una rama de la ciencia ficci\u00f3n y que los investigadores encerrados en sus laboratorios como Sophie Kelly \u00a0-con los que no ten\u00eda contacto apenas- buscaban infatigablemente sin saber que la Ciencia es la escritura que han creado los dioses menores para entenderse con los diablos. Antes de que llegara al Instituto Sophie Kelly, unos investigadores inspirados por el surrealismo y Trotsky pero que parad\u00f3jicamente se consideraban sucesores de la antigua Secta del Ardor afirmaron que el hombre hab\u00eda sido forjado por el azar y que todo cuerpo vivo, desde la c\u00e9lula del coraz\u00f3n hasta el bacilo de Koch, estaba formado por los mismos elementos (carbono, nitr\u00f3geno, ox\u00edgeno e hidr\u00f3geno) combinados infinitamente. Tambi\u00e9n aseguraron que, desde el m\u00e1s microsc\u00f3pico virus hasta la c\u00e9lula humana, todo cuerpo dispon\u00eda de su propia sabidur\u00eda. Esta sabidur\u00eda dec\u00edan que estaba encerrada en un laberinto en forma de escalera de caracol. Escalera creada por infinitos pelda\u00f1os cuya materia esta formada por cuatro \u00fanicas bases (A, T, C y G: ademina, tinina, citosina y guanina) perversamente repetidas. La singular manera con la cual cada ser vivo combinaba estas cuatro bases lo llamaron el c\u00f3digo gen\u00e9tico. Profesaron que no hab\u00eda dos c\u00f3digos gen\u00e9ticos id\u00e9nticos y arbitrariamente llamaron al conjunto gigantesco de todos los c\u00f3digos gen\u00e9ticos conocidos el Repertorio. La idea sorprendente de Sophie Kelly \u00a0para hallar el virus responsable de la epidemia fue la de abandonar la investigaci\u00f3n pura y la observaci\u00f3n microsc\u00f3pica a fin de consultar el Repertorio. A George Mar\u00e9chal, que se opon\u00eda a este m\u00e9todo, Sophie Kelly \u00a0le escribi\u00f3 que no hab\u00eda problema cient\u00edfico cuya elocuente soluci\u00f3n no existiera en el Repertorio. Abandonando su laboratorio de virolog\u00eda, Sophie Kelly , como una peregrina, sali\u00f3 a la b\u00fasqueda del c\u00f3digo en el infinito Repertorio, sabiendo que el azar es m\u00e1s luminoso que la ciencia. Fue en una noche iluminada por el resplandor de unos fuegos artificiales cuando Sophie Kelly \u00a0descubri\u00f3 el virus en las p\u00e1ginas VAL del Repertorio. Cuando George Mar\u00e9chal \u00a0se hubo asegurado que no hab\u00eda comunicado a nadie su descubrimiento, la estrangul\u00f3 y luego arroj\u00f3 su cuerpo y sus notas (tras copiarlas) al incinerador del Instituto. Un a\u00f1o despu\u00e9s, un telegrama anunci\u00f3 a George Mar\u00e9chal \u00a0que hab\u00eda ganado el Premio Nobel por su descubrimiento del virus. Tuvo la impresi\u00f3n de que le anunciaban que era otro. Y que quiz\u00e1s Sophie Kelly era de alg\u00fan modo \u00e9l mismo. Pero a aquella desaforada esperanza sucedi\u00f3 una depresi\u00f3n excesiva que detuvo su coraz\u00f3n. El final de esta historia ya s\u00f3lo es referible en par\u00e1bola, puesto que sucede en el para\u00edso. Cabe afirmar que George Mar\u00e9chal convers\u00f3 con Dios, pero \u00c9ste tampoco se interesa en la ciencia que le tom\u00f3 por Sophie Kelly. De la misma manera, cuatro siglos antes, para la insondable divinidad, Calvino (1) y Servet (el inquisidor y su v\u00edctima) formaban un solo ser. \u00a0 \u00a01). Hace 32 a\u00f1os (en 2018) que se ocult\u00f3\u00a0 Jorge Luis Borges ; sus restos reposan en el cementerio Plain Palais, de Ginebra, junto a los de Calvino. Se eligi\u00f3 el lugar a causa de un \u00e1rbol. _________________________________________________________________________________________________________________________ LE TRIOMPHE\u00a0 D\u2019UN ARRIVISTE &nbsp; Deuxi\u00e8me (\u00ab\u00a0et dernier\u00a0\u00bb; \u00a0bien s\u00fbr) r\u00e9cit in\u00e9dit et apocryphe de Jorge Luis Borges \u00e9crit par Fernando Arrabal. &nbsp; Au coll\u00e8ge Calvin de Gen\u00e8ve o\u00f9 j\u2019ai \u00e9tudi\u00e9, j\u2019ai compris que les [&hellip;]","og_url":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2018\/09\/01\/9445\/deuxieme-et-dernier-bien-sur-recit-inedit-et-apocryphe-de-jorge-luis-borges-ecrit-par-fernando-arrabal-en-espanol-y-en-frances\/","og_site_name":"Ceci n\u2019est pas un blog","article_published_time":"2018-09-01T13:08:37+00:00","article_modified_time":"2018-09-01T13:08:47+00:00","og_image":[{"width":274,"height":184,"url":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/files\/2018\/09\/download.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"fernandoarrabal","twitter_misc":{"\u00c9crit par":"fernandoarrabal","Dur\u00e9e de lecture est.":"13 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2018\/09\/01\/9445\/deuxieme-et-dernier-bien-sur-recit-inedit-et-apocryphe-de-jorge-luis-borges-ecrit-par-fernando-arrabal-en-espanol-y-en-frances\/","url":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2018\/09\/01\/9445\/deuxieme-et-dernier-bien-sur-recit-inedit-et-apocryphe-de-jorge-luis-borges-ecrit-par-fernando-arrabal-en-espanol-y-en-frances\/","name":"Deuxi\u00e8me (\"et dernier\"; 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