﻿{"id":5356,"date":"2015-04-27T15:03:57","date_gmt":"2015-04-27T13:03:57","guid":{"rendered":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/?p=5356"},"modified":"2015-08-18T16:25:49","modified_gmt":"2015-08-18T14:25:49","slug":"lettres-darrabal-madrid-mai-2015-avec-un-prologue-genial-de-pollux","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2015\/04\/27\/5356\/lettres-darrabal-madrid-mai-2015-avec-un-prologue-genial-de-pollux\/","title":{"rendered":"\u00ab\u00a0Lettres d&rsquo;Arrabal\u00a0\u00bb (Madrid, mai 2015) avec un prologue g\u00e9nial de Pollux"},"content":{"rendered":"<p class=\"p_16\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"rojo_20\"><b>Las Cartas de Arrabal<\/b><\/span><br \/>\n<span class=\"rojo_15\">Al general Franco &#8211; A los comunistas &#8211; A Fidel Castro &#8211;\u00a0 A Stalin<\/span><br \/>\n<a class=\"negro_16\" href=\"http:\/\/www.reinodecordelia.es\/autor.php?id=169\"><b>Fernando Arrabal\u00a0<\/b><\/a><\/p>\n<div class=\"p_10\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"negro_12\"><b>Colecci\u00f3n: <\/b>Literatura<\/span><br \/>\n<span class=\"negro_12\"><b>Pr\u00f3logo: <\/b> Pollux Hern\u00fa\u00f1ez<\/span><br \/>\n<span class=\"negro_12\"><b>P\u00e1ginas: <\/b>480<\/span><br \/>\n<span class=\"negro_12\"><b>Formato: <\/b>13 x 20 r\u00fastica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos<\/span><br \/>\n<span class=\"negro_12\"><b>Precio: <\/b>22,95 \u20ac<\/span><br \/>\n<span class=\"negro_12\"><b>ISBN-13: <\/b>978-84-15973-54-6<\/span><\/div>\n<div class=\"p_10\" style=\"text-align: justify;\"><\/div>\n<p class=\"p_11\" style=\"text-align: justify;\"><span class=\"negro_12\"> <span class=\"negro_12\">Desde que en vida del dictador Fernando Arrabal provocara una intensa pol\u00e9mica con su carta al general Franco, el genial escritor y el dramaturgo vivo m\u00e1s estrenado en el mundo no ha dejado de enviar correspodencia a diestro y siniestro, para ajustar cuentas y establecer el caos en el orden de las cosas. Pollux Hern\u00fa\u00f1ez, amigo de Arrabal y gran conocedor de su obra, ha editado por primera vez todas las <i>Cartas de Arrabal: Al general Franco, a los comunistas, A Fidel Castro y A Stalin<\/i>. Esta \u00faltima tal vez sea la m\u00e1s comprometida, entre otras cosas porque desvela la relaci\u00f3n entre el l\u00edder sovi\u00e9tico y la madre del campe\u00f3n del mundo de ajedrez Bobby Fischer, uno de los h\u00e9roes modernos de Arrabal. El libro se completa con una galer\u00eda fotogr\u00e1fica del autor, donde aparece con amigos del entorno surrealista.<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00ab\u00a0Las Cartas de Arrabal\u00a0\u00bb<\/strong><br \/>\n<strong> Al general Franco &#8211; A los comunistas &#8211; A Fidel Castro &#8211; A Stalin<\/strong><br \/>\n<strong> Fernando Arrabal<\/strong><br \/>\nColecci\u00f3n: Literatura<br \/>\nPr\u00f3logo: Pollux Hern\u00fa\u00f1ez<br \/>\nP\u00e1ginas: 405<br \/>\nFormato: 13 x 20 r\u00fastica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos<br \/>\nPrecio: 22,95 \u20ac<br \/>\nISBN-13: 978-84-15973-54-6o lector:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Co-pr\u00f3logo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">de Pollux\u00a0 HERN\u00da\u00d1EZ<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Edita REINO DE CORDELIA , Madrid)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">12 de mayo de 2015<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estimado lector:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La recent\u00edsima y tr\u00e1gica muerte de Fernando Arrabal, cuando me dispon\u00eda a sacar a la luz la recopilaci\u00f3n de las cartas que dirigi\u00f3 a algunos de los personajes de c\u00f3mic m\u00e1s renombrados del siglo XX, me ha decidido a apresurar su publicaci\u00f3n con el fin de rendir pronto homenaje a tan irrepetible genio, aunque me vea obligado a sustituir la copiosa introducci\u00f3n que estaba preparando por esta breve carta-pr\u00f3logo, o mejor dicho co-pr\u00f3logo, como ver\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es el caso que el Colegio de Pataf\u00edsica de Par\u00eds, del que Arrabal fue Trascendente S\u00e1trapa hasta su inesperada ocultaci\u00f3n, me ha hecho llegar un texto que nuestro autor les hab\u00eda enviado para su publicaci\u00f3n en el pr\u00f3ximo n\u00famero de la revista del Colegio, Viridis candela, y que, como podr\u00e1s comprobar, viene aqu\u00ed pintiparado. Se trata de la primera parte de una fantas\u00eda on\u00edrica titulada Divina tragicomedia en la que Arrabal imagina su propia muerte y su peregrinaci\u00f3n hasta el Para\u00edso para reencontrarse con su padre tras recorrer, nuevo Dante, los nueve c\u00edrculos del Infierno. De ella he entresacado unos p\u00e1rrafos que creo pueden contribuir a situarte en el contexto de lo que vas a leer, pues en su ruta de ultratumba tiene ocasi\u00f3n el autor de volver a ver a muchos de sus contempor\u00e1neos, entre ellos los destinatarios de sus cartas. Perm\u00edteme, no obstante, que, antes de pasar adelante, te diga cuatro cosas sobre estas cartas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como bien sabes, hay gente, aunque cada vez menos, que escribe cartas a amigos, parientes y bienhechores. \u00bfY qui\u00e9n no ha escrito una carta a los Reyes Magos? Tambi\u00e9n se escriben cartas a destinatarios no conocidos en persona o incluso a difuntos: en los a\u00f1os ochenta hab\u00eda en Par\u00eds una mit\u00f3mana que escrib\u00eda al papa, al presidente de Francia y al de Estados Unidos pidi\u00e9ndoles favores, y Petrarca escrib\u00eda a Cicer\u00f3n y a Virgilio (en lat\u00edn, claro). \u00bfC\u00f3mo imaginar que un hombre como Arrabal, comprometido siempre con la realidad circundante, aunque flotando muchos cent\u00edmetros sobre ella, pudiera no sentirse impelido a se\u00f1alar con el dedo? Es dif\u00edcil saber si sus destinatarios leyeron esas cartas (Stalin fehacientemente no), pero s\u00ed se sabe que ninguno se tom\u00f3 la molestia de contestar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">S\u00e9, querido lector, que tu imagen de Arrabal es la de un ni\u00f1o con barba y jersey amarillo destrozando una nocturna tertulia televisiva merced a las virtudes psicotr\u00f3picas del milenarismo in\u00fatil (ojo: el de Milena, la traductora de Kafka), y me gustar\u00eda sugerirte que en el poli\u00e9drico Arrabal hay algo m\u00e1s que eso, como podr\u00e1s descubrir en este epistolario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ver\u00e1s que Arrabal, hombre bajito, peque\u00f1o, un ni\u00f1o hasta su muerte, era intelectual y moralmente much\u00edsimo m\u00e1s grande que aquellos sobrehumanos h\u00e9roes a quienes dirigi\u00f3 sus misivas. Pues, contrariamente a ellos, fue un hombre radicalmente libre. Y, aunque inerme y menudo, se atrevi\u00f3 a decirles tierna, c\u00e1ndidamente, las cuatro verdades. C2C. Como el ni\u00f1o que se\u00f1ala la desnudez del emperador ante la muchedumbre de pat\u00e9ticos palmeros, Arrabal revel\u00f3 en esas cartas el absurdo de unos personajes todopoderosos, pero en el fondo clamorosamente minusv\u00e1lidos. Lee, lee y ve la lucidez, la sabidur\u00eda, el saber, los sentimientos de un poeta profundamente humano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cinco cartas que recoge este volumen son:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>* Carta al General Franco<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>* Carta al rey de Espa\u00f1a<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>* Carta a los militantes comunistas espa\u00f1oles (sue\u00f1o y mentira del eurocomunismo)<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>* \u00ab1984\u00bb: Carta a Fidel Castro<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>* Carta a Stalin<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su car\u00e1cter m\u00e1s personal no se incluyen las Cartas a Julius Baltazar, pintor amigo (una amplia selecci\u00f3n apareci\u00f3 en la revista abril de Luxemburgo en 1992), la Carta a Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar. Con copia a Felipe Gonz\u00e1lez (ut\u00f3pico programa pol\u00edtico que nunca lleg\u00f3 a ser, publicada por Espasa en 1993), la Carta de amor (como un suplicio chino) dirigida a su madre, en realidad un mon\u00f3logo dram\u00e1tico del que Mar\u00eda Jes\u00fas Vald\u00e9s hizo una interpretaci\u00f3n memorable en 2002 (publicado por Ediciones del Innombrable ese mismo a\u00f1o), y las m\u00e1s breves Carta suicida de George Orwell (en la que se hace pasar por el gran autor ingl\u00e9s a punto de suicidarse), Carta a Valladares (el rebelde poeta cubano), Carta abierta a los ajedrecistas (sobre su pasi\u00f3n por el arte de los escaques), y Carta a los Reyes Magos (publicada por Rey Lear en 2012).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s del g\u00e9nero epistolar, Arrabal ha cultivado todos los dem\u00e1s, y se\u00f1eramente el teatro: hace solo unas semanas, poco antes de su muerte, tuvo lugar en Madrid el estreno de su cent\u00e9simo y \u00faltimo drama, Ping\u00fcinas, (un personal\u00edsimo homenaje a Cervantes, o mejor dicho a las mujeres de Cervantes), al que asisti\u00f3 alborozado. Pero tambi\u00e9n se ha expresado originalmente en el dibujo, la pintura y el cine. Su producci\u00f3n es vast\u00edsima y lo mejor de ella quedar\u00e1 como testimonio de un hombre que, manteni\u00e9ndose siempre fiel a s\u00ed mismo, supo entenderlo todo. Se le recordar\u00e1 tambi\u00e9n como coprogenitor del P\u00e1nico, una filosof\u00eda del arte y de la vida misma que ve el principio y fundamento del ser en la fuerza creadora sin l\u00edmite ni traba de ning\u00fan g\u00e9nero. Dotado de una memoria prodigiosa y de una imaginaci\u00f3n desbordante, pudo explicar convincentemente que el ser humano es solo memoria e imaginaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero volvamos ya, paciente lector, al texto en el que Arrabal describ\u00eda su visita al Infierno:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abComo me hab\u00eda pronosticado mi querido Michel [Houellebecq], mi muerte se revisti\u00f3 de suicidio, pero fue un pobre fan\u00e1tico quien, manipulado por hilos m\u00e1s sutiles que los que \u00e9l mov\u00eda, me envenen\u00f3 [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para llegar a la c\u00faspide del emp\u00edreo, donde encontrar\u00eda al doctor Faustroll calculando la superficie de Dios, ten\u00eda que atravesar primero los nueve c\u00edrculos del Infierno. A la entrada, en vez de Virgilio, me esperaba el profesor Leugenaar para guiarme. No lo conoc\u00eda, pero se me acerc\u00f3 y me dijo que \u00e9l a m\u00ed s\u00ed, que era nieto del autor del diccionario de lat\u00edn que ten\u00edamos en los Escolapios [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el primer c\u00edrculo hab\u00eda una muchedumbre de multicolores colibr\u00edes, mariposas y lib\u00e9lulas con cara de gente demacrada, compungida, desencantada, pero todav\u00eda con un mortecino brillo de esperanza en los ojos. Gente de buena voluntad que hab\u00eda cre\u00eddo en un ideal de justicia social, de libertad individual, de igualdad general, almas c\u00e1ndidas que hab\u00edan sacrificado su vida y sus generosas ilusiones en nombre de una Humanidad definitivamente mejor. Y all\u00ed estaban todos, eternamente en el Limbo. Revoloteaban en manadas de una parte a otra y, sobre la musiquilla de la Internacional, aunque apagada y sin ritmo, canturreaban zumbando sin parar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a1Bendita Guerra Civil,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">bendita por siempre fuera,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">si todos los que la hicisteis<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">hubierais ardido en ella!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se me saltaron las l\u00e1grimas y, conmovido, el profesor me ech\u00f3 el brazo alrededor del cuello y me consol\u00f3 [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el segundo c\u00edrculo vi a Ganesha, l\u00fabrico y gord\u00edsimo, a quien hac\u00edan cosquillas dos docenas de walkirias en cueros, juguetonas y cantarinas. Trataba de asirlas con las manos y la trompa, pero sus movimientos eran pesados y se le escapaban como agua. Me pregunt\u00e9 qu\u00e9 hac\u00eda all\u00ed y, como el profesor notara mi perplejidad, me explic\u00f3 que no era el aut\u00e9ntico dios de la sabidur\u00eda y de la inteligencia, sino un impostor que hab\u00eda conseguido disfrazarse y llegar hasta all\u00ed llevado de la lujuria [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cuarto c\u00edrculo estaba el mismo Ganesha, pero descolorido y flaqu\u00edsimo, sino por la trompa, f\u00e1lica y pendulona, con la que trataba de protegerse de una granizada de monedas de euro falsas que le golpeaban y rebotaban, y volv\u00edan a caer sobre \u00e9l y a rebotar, y a caer y rebotar indefinidamente [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el octavo c\u00edrculo un imponente centauro, que seg\u00fan el profesor se llamaba Caco, arrojaba grandes bocanadas de humo perfumado sobre un joven barbado y apuesto a quien al mismo tiempo unos diablos rajaban de arriba abajo con espadas ardientes. Luego, tras pegar ambas mitades con una especie de alcohol milagroso, volv\u00edan a descuartizarlo. Gritaba \u00e9l a cada tajo, y volv\u00eda a gritar y sufrir indeciblemente cuando el licor ardiente resta\u00f1aba sus heridas, mientras estornudaba estrepitosamente por el humo embriagador. El profesor me indic\u00f3 que me fijara en su arco de triunfo. Lo hice y descubr\u00ed que llevaba tatuada una M en un test\u00edculo, una H en el otro y una A en su erecto b\u00e1lano, letras que, seg\u00fan el profesor significaban Me absoluet Historia [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el centro del Infierno, en lo m\u00e1s profundo del \u00faltimo c\u00edrculo, entre llamaradas de hielo abrasador, amarradas sus patas peludas con descomunales cadenas, se hallaba una especie de gigantesco gorila bic\u00e9falo mucho m\u00e1s grande que King-Kong. Las dos cabezas eran pr\u00e1cticamente iguales excepto por el bigote (como en los simp\u00e1ticos Hern\u00e1ndez y Fern\u00e1ndez): el de la una era m\u00e1s bien fino y el de la otra estilo foca. Entre rugidos atronadores aquellas cabezas se lanzaban feroces dentelladas una a otra con sus potentes mand\u00edbulas y, cuando hac\u00edan presa, se o\u00eda el horr\u00edsono crujir de huesos y el chisporrotear de sesos y sangre pegajosa. Pero all\u00e1 donde una dentellada arrancaba un trozo de cr\u00e1neo, surg\u00eda otro nuevo y, cual h\u00edgado de Prometeo, las cabezas segu\u00edan su eterna lucha, devor\u00e1ndose siempre y siempre recomponi\u00e9ndose.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los poderosos brazos de aquel bicho se agitaban como aspas de molino, mientras sus manos ensangrentadas as\u00edan como locas el robusto cuello de la cabeza opuesta o se arrancaban enormes matas de pelo. En la mu\u00f1eca derecha llevaba el monstruo una pulsera de oro sobre la que el diligente orfebre hab\u00eda labrado unas flechitas entrecruzadas y un yuguito con cintas. Y en el b\u00edceps izquierdo ten\u00eda marcado a fuego y con incrustaciones de diamantes, una especie de G cruzada con un martillo. El profesor no tuvo mucho que explicarme y continuamos [\u2026]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el Satan\u00e1s bic\u00e9falo, que segu\u00eda devor\u00e1ndose, se abr\u00eda el mundo del Purgatorio y por encima se intu\u00eda el resplandor del Para\u00edso, en cuya cumbre, sobre la superficie de Dios, sab\u00eda que me esperaba pacientemente mi padre, jovial, sereno, sonriente, amoroso [\u2026]\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed, lector amigo, lo que creo puede serte \u00fatil para adentrarte en las cartas de aquel genio, de aquel espa\u00f1ol de Par\u00eds que Espa\u00f1a y el mundo han perdido. Con Quevedo, con Goya, con Valle, con Bu\u00f1uel se ha sentado Arrabal en la eternidad. Tan nuestro, tan necesario, tan quijote, tan libre como todos ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 ignores que, en sus \u00faltimos a\u00f1os, trat\u00f3 de legar a Espa\u00f1a todo lo que ten\u00eda en su casa parisina, un verdadero museo de arte y literatura: cientos de obras de los pintores de su siglo, incontables libros y manuscritos, objetos personales de un hombre que conoci\u00f3 y frecuent\u00f3 a los intelectuales y artistas que marcaron el mundo de todas las vanguardias&#8230; Desgraciadamente, nadie \u00abcon responsabilidades de gobierno\u00bb mostr\u00f3 el m\u00ednimo inter\u00e9s. Cabe esperar que, ahora que est\u00e1 muerto, a alguno de esos zascandiles oficiales que ahora ves por ah\u00ed homenajeando su memoria, le d\u00e9 por apuntarse el tanto de traer ese tesoro a Espa\u00f1a. Y no por Arrabal, sino por nosotros. Sea como sea, convendr\u00e1s conmigo en que triste cosa es que, para que este pa\u00eds reconozca el talento, haya que morirse. Y envenenado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que disfrutes de la lectura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Vale.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pollux Hern\u00fa\u00f1ez<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Cartas de Arrabal Al general Franco &#8211; A los comunistas &#8211; A Fidel Castro &#8211;\u00a0 A Stalin Fernando Arrabal\u00a0 Colecci\u00f3n: Literatura Pr\u00f3logo: Pollux Hern\u00fa\u00f1ez P\u00e1ginas: 480 Formato: 13 x 20 r\u00fastica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos Precio: 22,95 \u20ac ISBN-13: 978-84-15973-54-6 Desde que en vida del dictador Fernando Arrabal provocara una intensa pol\u00e9mica con su carta al general Franco, el genial escritor y el dramaturgo vivo m\u00e1s estrenado en el mundo no ha dejado de enviar correspodencia a diestro y siniestro, para ajustar cuentas y establecer el caos en el orden de las cosas. Pollux Hern\u00fa\u00f1ez, amigo de Arrabal y gran conocedor de su obra, ha editado por primera vez todas las Cartas de Arrabal: Al general Franco, a los comunistas, A Fidel Castro y A Stalin. Esta \u00faltima tal vez sea la m\u00e1s comprometida, entre otras cosas porque desvela la relaci\u00f3n entre el l\u00edder sovi\u00e9tico y la madre del campe\u00f3n del mundo de ajedrez Bobby Fischer, uno de los h\u00e9roes modernos de Arrabal. El libro se completa con una galer\u00eda fotogr\u00e1fica del autor, donde aparece con amigos del entorno surrealista. \u00ab\u00a0Las Cartas de Arrabal\u00a0\u00bb Al general Franco &#8211; A los comunistas &#8211; A Fidel Castro &#8211; A Stalin Fernando Arrabal Colecci\u00f3n: Literatura Pr\u00f3logo: Pollux Hern\u00fa\u00f1ez P\u00e1ginas: 405 Formato: 13 x 20 r\u00fastica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos Precio: 22,95 \u20ac ISBN-13: 978-84-15973-54-6o lector: Co-pr\u00f3logo de Pollux\u00a0 HERN\u00da\u00d1EZ (Edita REINO DE CORDELIA , Madrid) 12 de mayo de 2015 Estimado lector: La recent\u00edsima y tr\u00e1gica muerte de Fernando Arrabal, cuando me dispon\u00eda a sacar a la luz la recopilaci\u00f3n de las cartas que dirigi\u00f3 a algunos de los personajes de c\u00f3mic m\u00e1s renombrados del siglo XX, me ha decidido a apresurar su publicaci\u00f3n con el fin de rendir pronto homenaje a tan irrepetible genio, aunque me vea obligado a sustituir la copiosa introducci\u00f3n que estaba preparando por esta breve carta-pr\u00f3logo, o mejor dicho co-pr\u00f3logo, como ver\u00e1s. Es el caso que el Colegio de Pataf\u00edsica de Par\u00eds, del que Arrabal fue Trascendente S\u00e1trapa hasta su inesperada ocultaci\u00f3n, me ha hecho llegar un texto que nuestro autor les hab\u00eda enviado para su publicaci\u00f3n en el pr\u00f3ximo n\u00famero de la revista del Colegio, Viridis candela, y que, como podr\u00e1s comprobar, viene aqu\u00ed pintiparado. Se trata de la primera parte de una fantas\u00eda on\u00edrica titulada Divina tragicomedia en la que Arrabal imagina su propia muerte y su peregrinaci\u00f3n hasta el Para\u00edso para reencontrarse con su padre tras recorrer, nuevo Dante, los nueve c\u00edrculos del Infierno. De ella he entresacado unos p\u00e1rrafos que creo pueden contribuir a situarte en el contexto de lo que vas a leer, pues en su ruta de ultratumba tiene ocasi\u00f3n el autor de volver a ver a muchos de sus contempor\u00e1neos, entre ellos los destinatarios de sus cartas. Perm\u00edteme, no obstante, que, antes de pasar adelante, te diga cuatro cosas sobre estas cartas. Como bien sabes, hay gente, aunque cada vez menos, que escribe cartas a amigos, parientes y bienhechores. \u00bfY qui\u00e9n no ha escrito una carta a los Reyes Magos? Tambi\u00e9n se escriben cartas a destinatarios no conocidos en persona o incluso a difuntos: en los a\u00f1os ochenta hab\u00eda en Par\u00eds una mit\u00f3mana que escrib\u00eda al papa, al presidente de Francia y al de Estados Unidos pidi\u00e9ndoles favores, y Petrarca escrib\u00eda a Cicer\u00f3n y a Virgilio (en lat\u00edn, claro). \u00bfC\u00f3mo imaginar que un hombre como Arrabal, comprometido siempre con la realidad circundante, aunque flotando muchos cent\u00edmetros sobre ella, pudiera no sentirse impelido a se\u00f1alar con el dedo? Es dif\u00edcil saber si sus destinatarios leyeron esas cartas (Stalin fehacientemente no), pero s\u00ed se sabe que ninguno se tom\u00f3 la molestia de contestar. S\u00e9, querido lector, que tu imagen de Arrabal es la de un ni\u00f1o con barba y jersey amarillo destrozando una nocturna tertulia televisiva merced a las virtudes psicotr\u00f3picas del milenarismo in\u00fatil (ojo: el de Milena, la traductora de Kafka), y me gustar\u00eda sugerirte que en el poli\u00e9drico Arrabal hay algo m\u00e1s que eso, como podr\u00e1s descubrir en este epistolario. Ver\u00e1s que Arrabal, hombre bajito, peque\u00f1o, un ni\u00f1o hasta su muerte, era intelectual y moralmente much\u00edsimo m\u00e1s grande que aquellos sobrehumanos h\u00e9roes a quienes dirigi\u00f3 sus misivas. Pues, contrariamente a ellos, fue un hombre radicalmente libre. Y, aunque inerme y menudo, se atrevi\u00f3 a decirles tierna, c\u00e1ndidamente, las cuatro verdades. C2C. Como el ni\u00f1o que se\u00f1ala la desnudez del emperador ante la muchedumbre de pat\u00e9ticos palmeros, Arrabal revel\u00f3 en esas cartas el absurdo de unos personajes todopoderosos, pero en el fondo clamorosamente minusv\u00e1lidos. Lee, lee y ve la lucidez, la sabidur\u00eda, el saber, los sentimientos de un poeta profundamente humano. Las cinco cartas que recoge este volumen son: * Carta al General Franco * Carta al rey de Espa\u00f1a * Carta a los militantes comunistas espa\u00f1oles (sue\u00f1o y mentira del eurocomunismo) * \u00ab1984\u00bb: Carta a Fidel Castro * Carta a Stalin Por su car\u00e1cter m\u00e1s personal no se incluyen las Cartas a Julius Baltazar, pintor amigo (una amplia selecci\u00f3n apareci\u00f3 en la revista abril de Luxemburgo en 1992), la Carta a Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar. Con copia a Felipe Gonz\u00e1lez (ut\u00f3pico programa pol\u00edtico que nunca lleg\u00f3 a ser, publicada por Espasa en 1993), la Carta de amor (como un suplicio chino) dirigida a su madre, en realidad un mon\u00f3logo dram\u00e1tico del que Mar\u00eda Jes\u00fas Vald\u00e9s hizo una interpretaci\u00f3n memorable en 2002 (publicado por Ediciones del Innombrable ese mismo a\u00f1o), y las m\u00e1s breves Carta suicida de George Orwell (en la que se hace pasar por el gran autor ingl\u00e9s a punto de suicidarse), Carta a Valladares (el rebelde poeta cubano), Carta abierta a los ajedrecistas (sobre su pasi\u00f3n por el arte de los escaques), y Carta a los Reyes Magos (publicada por Rey Lear en 2012). Adem\u00e1s del g\u00e9nero epistolar, Arrabal ha cultivado todos los dem\u00e1s, y se\u00f1eramente el teatro: hace solo unas semanas, poco antes de su muerte, tuvo lugar en Madrid el estreno de su cent\u00e9simo y \u00faltimo drama, Ping\u00fcinas, (un personal\u00edsimo homenaje a Cervantes, o mejor dicho a las mujeres de Cervantes), al que asisti\u00f3 alborozado. Pero tambi\u00e9n se ha expresado originalmente en el dibujo, la pintura y el cine. Su producci\u00f3n es vast\u00edsima y lo mejor de ella quedar\u00e1 como testimonio de un hombre que, manteni\u00e9ndose siempre fiel a s\u00ed mismo, supo entenderlo todo. Se le recordar\u00e1 tambi\u00e9n como coprogenitor del P\u00e1nico, una filosof\u00eda del arte y de la vida misma que ve el principio y fundamento del ser en la fuerza creadora sin l\u00edmite ni traba de ning\u00fan g\u00e9nero. Dotado de una memoria prodigiosa y de una imaginaci\u00f3n desbordante, pudo explicar convincentemente que el ser humano es solo memoria e imaginaci\u00f3n. Pero volvamos ya, paciente lector, al texto en el que Arrabal describ\u00eda su visita al Infierno: \u00abComo me hab\u00eda pronosticado mi querido Michel [Houellebecq], mi muerte se revisti\u00f3 de suicidio, pero fue un pobre fan\u00e1tico quien, manipulado por hilos m\u00e1s sutiles que los que \u00e9l mov\u00eda, me envenen\u00f3 [\u2026] Para llegar a la c\u00faspide del emp\u00edreo, donde encontrar\u00eda al doctor Faustroll calculando la superficie de Dios, ten\u00eda que atravesar primero los nueve c\u00edrculos del Infierno. A la entrada, en vez de Virgilio, me esperaba el profesor Leugenaar para guiarme. 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Pollux Hern\u00fa\u00f1ez, amigo de Arrabal y gran conocedor de su obra, ha editado por primera vez todas las Cartas de Arrabal: Al general Franco, a los comunistas, A Fidel Castro y A Stalin. Esta \u00faltima tal vez sea la m\u00e1s comprometida, entre otras cosas porque desvela la relaci\u00f3n entre el l\u00edder sovi\u00e9tico y la madre del campe\u00f3n del mundo de ajedrez Bobby Fischer, uno de los h\u00e9roes modernos de Arrabal. El libro se completa con una galer\u00eda fotogr\u00e1fica del autor, donde aparece con amigos del entorno surrealista. \u00ab\u00a0Las Cartas de Arrabal\u00a0\u00bb Al general Franco &#8211; A los comunistas &#8211; A Fidel Castro &#8211; A Stalin Fernando Arrabal Colecci\u00f3n: Literatura Pr\u00f3logo: Pollux Hern\u00fa\u00f1ez P\u00e1ginas: 405 Formato: 13 x 20 r\u00fastica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos Precio: 22,95 \u20ac ISBN-13: 978-84-15973-54-6o lector: Co-pr\u00f3logo de Pollux\u00a0 HERN\u00da\u00d1EZ (Edita REINO DE CORDELIA , Madrid) 12 de mayo de 2015 Estimado lector: La recent\u00edsima y tr\u00e1gica muerte de Fernando Arrabal, cuando me dispon\u00eda a sacar a la luz la recopilaci\u00f3n de las cartas que dirigi\u00f3 a algunos de los personajes de c\u00f3mic m\u00e1s renombrados del siglo XX, me ha decidido a apresurar su publicaci\u00f3n con el fin de rendir pronto homenaje a tan irrepetible genio, aunque me vea obligado a sustituir la copiosa introducci\u00f3n que estaba preparando por esta breve carta-pr\u00f3logo, o mejor dicho co-pr\u00f3logo, como ver\u00e1s. Es el caso que el Colegio de Pataf\u00edsica de Par\u00eds, del que Arrabal fue Trascendente S\u00e1trapa hasta su inesperada ocultaci\u00f3n, me ha hecho llegar un texto que nuestro autor les hab\u00eda enviado para su publicaci\u00f3n en el pr\u00f3ximo n\u00famero de la revista del Colegio, Viridis candela, y que, como podr\u00e1s comprobar, viene aqu\u00ed pintiparado. Se trata de la primera parte de una fantas\u00eda on\u00edrica titulada Divina tragicomedia en la que Arrabal imagina su propia muerte y su peregrinaci\u00f3n hasta el Para\u00edso para reencontrarse con su padre tras recorrer, nuevo Dante, los nueve c\u00edrculos del Infierno. De ella he entresacado unos p\u00e1rrafos que creo pueden contribuir a situarte en el contexto de lo que vas a leer, pues en su ruta de ultratumba tiene ocasi\u00f3n el autor de volver a ver a muchos de sus contempor\u00e1neos, entre ellos los destinatarios de sus cartas. Perm\u00edteme, no obstante, que, antes de pasar adelante, te diga cuatro cosas sobre estas cartas. Como bien sabes, hay gente, aunque cada vez menos, que escribe cartas a amigos, parientes y bienhechores. \u00bfY qui\u00e9n no ha escrito una carta a los Reyes Magos? Tambi\u00e9n se escriben cartas a destinatarios no conocidos en persona o incluso a difuntos: en los a\u00f1os ochenta hab\u00eda en Par\u00eds una mit\u00f3mana que escrib\u00eda al papa, al presidente de Francia y al de Estados Unidos pidi\u00e9ndoles favores, y Petrarca escrib\u00eda a Cicer\u00f3n y a Virgilio (en lat\u00edn, claro). \u00bfC\u00f3mo imaginar que un hombre como Arrabal, comprometido siempre con la realidad circundante, aunque flotando muchos cent\u00edmetros sobre ella, pudiera no sentirse impelido a se\u00f1alar con el dedo? Es dif\u00edcil saber si sus destinatarios leyeron esas cartas (Stalin fehacientemente no), pero s\u00ed se sabe que ninguno se tom\u00f3 la molestia de contestar. S\u00e9, querido lector, que tu imagen de Arrabal es la de un ni\u00f1o con barba y jersey amarillo destrozando una nocturna tertulia televisiva merced a las virtudes psicotr\u00f3picas del milenarismo in\u00fatil (ojo: el de Milena, la traductora de Kafka), y me gustar\u00eda sugerirte que en el poli\u00e9drico Arrabal hay algo m\u00e1s que eso, como podr\u00e1s descubrir en este epistolario. Ver\u00e1s que Arrabal, hombre bajito, peque\u00f1o, un ni\u00f1o hasta su muerte, era intelectual y moralmente much\u00edsimo m\u00e1s grande que aquellos sobrehumanos h\u00e9roes a quienes dirigi\u00f3 sus misivas. Pues, contrariamente a ellos, fue un hombre radicalmente libre. Y, aunque inerme y menudo, se atrevi\u00f3 a decirles tierna, c\u00e1ndidamente, las cuatro verdades. C2C. Como el ni\u00f1o que se\u00f1ala la desnudez del emperador ante la muchedumbre de pat\u00e9ticos palmeros, Arrabal revel\u00f3 en esas cartas el absurdo de unos personajes todopoderosos, pero en el fondo clamorosamente minusv\u00e1lidos. Lee, lee y ve la lucidez, la sabidur\u00eda, el saber, los sentimientos de un poeta profundamente humano. Las cinco cartas que recoge este volumen son: * Carta al General Franco * Carta al rey de Espa\u00f1a * Carta a los militantes comunistas espa\u00f1oles (sue\u00f1o y mentira del eurocomunismo) * \u00ab1984\u00bb: Carta a Fidel Castro * Carta a Stalin Por su car\u00e1cter m\u00e1s personal no se incluyen las Cartas a Julius Baltazar, pintor amigo (una amplia selecci\u00f3n apareci\u00f3 en la revista abril de Luxemburgo en 1992), la Carta a Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar. Con copia a Felipe Gonz\u00e1lez (ut\u00f3pico programa pol\u00edtico que nunca lleg\u00f3 a ser, publicada por Espasa en 1993), la Carta de amor (como un suplicio chino) dirigida a su madre, en realidad un mon\u00f3logo dram\u00e1tico del que Mar\u00eda Jes\u00fas Vald\u00e9s hizo una interpretaci\u00f3n memorable en 2002 (publicado por Ediciones del Innombrable ese mismo a\u00f1o), y las m\u00e1s breves Carta suicida de George Orwell (en la que se hace pasar por el gran autor ingl\u00e9s a punto de suicidarse), Carta a Valladares (el rebelde poeta cubano), Carta abierta a los ajedrecistas (sobre su pasi\u00f3n por el arte de los escaques), y Carta a los Reyes Magos (publicada por Rey Lear en 2012). Adem\u00e1s del g\u00e9nero epistolar, Arrabal ha cultivado todos los dem\u00e1s, y se\u00f1eramente el teatro: hace solo unas semanas, poco antes de su muerte, tuvo lugar en Madrid el estreno de su cent\u00e9simo y \u00faltimo drama, Ping\u00fcinas, (un personal\u00edsimo homenaje a Cervantes, o mejor dicho a las mujeres de Cervantes), al que asisti\u00f3 alborozado. Pero tambi\u00e9n se ha expresado originalmente en el dibujo, la pintura y el cine. Su producci\u00f3n es vast\u00edsima y lo mejor de ella quedar\u00e1 como testimonio de un hombre que, manteni\u00e9ndose siempre fiel a s\u00ed mismo, supo entenderlo todo. Se le recordar\u00e1 tambi\u00e9n como coprogenitor del P\u00e1nico, una filosof\u00eda del arte y de la vida misma que ve el principio y fundamento del ser en la fuerza creadora sin l\u00edmite ni traba de ning\u00fan g\u00e9nero. Dotado de una memoria prodigiosa y de una imaginaci\u00f3n desbordante, pudo explicar convincentemente que el ser humano es solo memoria e imaginaci\u00f3n. Pero volvamos ya, paciente lector, al texto en el que Arrabal describ\u00eda su visita al Infierno: \u00abComo me hab\u00eda pronosticado mi querido Michel [Houellebecq], mi muerte se revisti\u00f3 de suicidio, pero fue un pobre fan\u00e1tico quien, manipulado por hilos m\u00e1s sutiles que los que \u00e9l mov\u00eda, me envenen\u00f3 [\u2026] Para llegar a la c\u00faspide del emp\u00edreo, donde encontrar\u00eda al doctor Faustroll calculando la superficie de Dios, ten\u00eda que atravesar primero los nueve c\u00edrculos del Infierno. A la entrada, en vez de Virgilio, me esperaba el profesor Leugenaar para guiarme. No lo conoc\u00eda, pero se me acerc\u00f3 y me dijo que \u00e9l a m\u00ed s\u00ed, que era nieto del autor del diccionario de lat\u00edn que ten\u00edamos en los Escolapios [\u2026] En el primer c\u00edrculo hab\u00eda una muchedumbre de multicolores colibr\u00edes, mariposas y lib\u00e9lulas con cara de gente demacrada, compungida, desencantada, pero todav\u00eda con un mortecino brillo de esperanza en los ojos. 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Pollux Hern\u00fa\u00f1ez, amigo de Arrabal y gran conocedor de su obra, ha editado por primera vez todas las Cartas de Arrabal: Al general Franco, a los comunistas, A Fidel Castro y A Stalin. Esta \u00faltima tal vez sea la m\u00e1s comprometida, entre otras cosas porque desvela la relaci\u00f3n entre el l\u00edder sovi\u00e9tico y la madre del campe\u00f3n del mundo de ajedrez Bobby Fischer, uno de los h\u00e9roes modernos de Arrabal. El libro se completa con una galer\u00eda fotogr\u00e1fica del autor, donde aparece con amigos del entorno surrealista. \u00ab\u00a0Las Cartas de Arrabal\u00a0\u00bb Al general Franco &#8211; A los comunistas &#8211; A Fidel Castro &#8211; A Stalin Fernando Arrabal Colecci\u00f3n: Literatura Pr\u00f3logo: Pollux Hern\u00fa\u00f1ez P\u00e1ginas: 405 Formato: 13 x 20 r\u00fastica con sobrecubierta y cuadernillos cosidos Precio: 22,95 \u20ac ISBN-13: 978-84-15973-54-6o lector: Co-pr\u00f3logo de Pollux\u00a0 HERN\u00da\u00d1EZ (Edita REINO DE CORDELIA , Madrid) 12 de mayo de 2015 Estimado lector: La recent\u00edsima y tr\u00e1gica muerte de Fernando Arrabal, cuando me dispon\u00eda a sacar a la luz la recopilaci\u00f3n de las cartas que dirigi\u00f3 a algunos de los personajes de c\u00f3mic m\u00e1s renombrados del siglo XX, me ha decidido a apresurar su publicaci\u00f3n con el fin de rendir pronto homenaje a tan irrepetible genio, aunque me vea obligado a sustituir la copiosa introducci\u00f3n que estaba preparando por esta breve carta-pr\u00f3logo, o mejor dicho co-pr\u00f3logo, como ver\u00e1s. Es el caso que el Colegio de Pataf\u00edsica de Par\u00eds, del que Arrabal fue Trascendente S\u00e1trapa hasta su inesperada ocultaci\u00f3n, me ha hecho llegar un texto que nuestro autor les hab\u00eda enviado para su publicaci\u00f3n en el pr\u00f3ximo n\u00famero de la revista del Colegio, Viridis candela, y que, como podr\u00e1s comprobar, viene aqu\u00ed pintiparado. Se trata de la primera parte de una fantas\u00eda on\u00edrica titulada Divina tragicomedia en la que Arrabal imagina su propia muerte y su peregrinaci\u00f3n hasta el Para\u00edso para reencontrarse con su padre tras recorrer, nuevo Dante, los nueve c\u00edrculos del Infierno. De ella he entresacado unos p\u00e1rrafos que creo pueden contribuir a situarte en el contexto de lo que vas a leer, pues en su ruta de ultratumba tiene ocasi\u00f3n el autor de volver a ver a muchos de sus contempor\u00e1neos, entre ellos los destinatarios de sus cartas. Perm\u00edteme, no obstante, que, antes de pasar adelante, te diga cuatro cosas sobre estas cartas. Como bien sabes, hay gente, aunque cada vez menos, que escribe cartas a amigos, parientes y bienhechores. \u00bfY qui\u00e9n no ha escrito una carta a los Reyes Magos? Tambi\u00e9n se escriben cartas a destinatarios no conocidos en persona o incluso a difuntos: en los a\u00f1os ochenta hab\u00eda en Par\u00eds una mit\u00f3mana que escrib\u00eda al papa, al presidente de Francia y al de Estados Unidos pidi\u00e9ndoles favores, y Petrarca escrib\u00eda a Cicer\u00f3n y a Virgilio (en lat\u00edn, claro). \u00bfC\u00f3mo imaginar que un hombre como Arrabal, comprometido siempre con la realidad circundante, aunque flotando muchos cent\u00edmetros sobre ella, pudiera no sentirse impelido a se\u00f1alar con el dedo? Es dif\u00edcil saber si sus destinatarios leyeron esas cartas (Stalin fehacientemente no), pero s\u00ed se sabe que ninguno se tom\u00f3 la molestia de contestar. S\u00e9, querido lector, que tu imagen de Arrabal es la de un ni\u00f1o con barba y jersey amarillo destrozando una nocturna tertulia televisiva merced a las virtudes psicotr\u00f3picas del milenarismo in\u00fatil (ojo: el de Milena, la traductora de Kafka), y me gustar\u00eda sugerirte que en el poli\u00e9drico Arrabal hay algo m\u00e1s que eso, como podr\u00e1s descubrir en este epistolario. Ver\u00e1s que Arrabal, hombre bajito, peque\u00f1o, un ni\u00f1o hasta su muerte, era intelectual y moralmente much\u00edsimo m\u00e1s grande que aquellos sobrehumanos h\u00e9roes a quienes dirigi\u00f3 sus misivas. Pues, contrariamente a ellos, fue un hombre radicalmente libre. Y, aunque inerme y menudo, se atrevi\u00f3 a decirles tierna, c\u00e1ndidamente, las cuatro verdades. C2C. Como el ni\u00f1o que se\u00f1ala la desnudez del emperador ante la muchedumbre de pat\u00e9ticos palmeros, Arrabal revel\u00f3 en esas cartas el absurdo de unos personajes todopoderosos, pero en el fondo clamorosamente minusv\u00e1lidos. Lee, lee y ve la lucidez, la sabidur\u00eda, el saber, los sentimientos de un poeta profundamente humano. Las cinco cartas que recoge este volumen son: * Carta al General Franco * Carta al rey de Espa\u00f1a * Carta a los militantes comunistas espa\u00f1oles (sue\u00f1o y mentira del eurocomunismo) * \u00ab1984\u00bb: Carta a Fidel Castro * Carta a Stalin Por su car\u00e1cter m\u00e1s personal no se incluyen las Cartas a Julius Baltazar, pintor amigo (una amplia selecci\u00f3n apareci\u00f3 en la revista abril de Luxemburgo en 1992), la Carta a Jos\u00e9 Mar\u00eda Aznar. Con copia a Felipe Gonz\u00e1lez (ut\u00f3pico programa pol\u00edtico que nunca lleg\u00f3 a ser, publicada por Espasa en 1993), la Carta de amor (como un suplicio chino) dirigida a su madre, en realidad un mon\u00f3logo dram\u00e1tico del que Mar\u00eda Jes\u00fas Vald\u00e9s hizo una interpretaci\u00f3n memorable en 2002 (publicado por Ediciones del Innombrable ese mismo a\u00f1o), y las m\u00e1s breves Carta suicida de George Orwell (en la que se hace pasar por el gran autor ingl\u00e9s a punto de suicidarse), Carta a Valladares (el rebelde poeta cubano), Carta abierta a los ajedrecistas (sobre su pasi\u00f3n por el arte de los escaques), y Carta a los Reyes Magos (publicada por Rey Lear en 2012). Adem\u00e1s del g\u00e9nero epistolar, Arrabal ha cultivado todos los dem\u00e1s, y se\u00f1eramente el teatro: hace solo unas semanas, poco antes de su muerte, tuvo lugar en Madrid el estreno de su cent\u00e9simo y \u00faltimo drama, Ping\u00fcinas, (un personal\u00edsimo homenaje a Cervantes, o mejor dicho a las mujeres de Cervantes), al que asisti\u00f3 alborozado. Pero tambi\u00e9n se ha expresado originalmente en el dibujo, la pintura y el cine. Su producci\u00f3n es vast\u00edsima y lo mejor de ella quedar\u00e1 como testimonio de un hombre que, manteni\u00e9ndose siempre fiel a s\u00ed mismo, supo entenderlo todo. Se le recordar\u00e1 tambi\u00e9n como coprogenitor del P\u00e1nico, una filosof\u00eda del arte y de la vida misma que ve el principio y fundamento del ser en la fuerza creadora sin l\u00edmite ni traba de ning\u00fan g\u00e9nero. Dotado de una memoria prodigiosa y de una imaginaci\u00f3n desbordante, pudo explicar convincentemente que el ser humano es solo memoria e imaginaci\u00f3n. Pero volvamos ya, paciente lector, al texto en el que Arrabal describ\u00eda su visita al Infierno: \u00abComo me hab\u00eda pronosticado mi querido Michel [Houellebecq], mi muerte se revisti\u00f3 de suicidio, pero fue un pobre fan\u00e1tico quien, manipulado por hilos m\u00e1s sutiles que los que \u00e9l mov\u00eda, me envenen\u00f3 [\u2026] Para llegar a la c\u00faspide del emp\u00edreo, donde encontrar\u00eda al doctor Faustroll calculando la superficie de Dios, ten\u00eda que atravesar primero los nueve c\u00edrculos del Infierno. A la entrada, en vez de Virgilio, me esperaba el profesor Leugenaar para guiarme. No lo conoc\u00eda, pero se me acerc\u00f3 y me dijo que \u00e9l a m\u00ed s\u00ed, que era nieto del autor del diccionario de lat\u00edn que ten\u00edamos en los Escolapios [\u2026] En el primer c\u00edrculo hab\u00eda una muchedumbre de multicolores colibr\u00edes, mariposas y lib\u00e9lulas con cara de gente demacrada, compungida, desencantada, pero todav\u00eda con un mortecino brillo de esperanza en los ojos. Gente de buena [&hellip;]","og_url":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2015\/04\/27\/5356\/lettres-darrabal-madrid-mai-2015-avec-un-prologue-genial-de-pollux\/","og_site_name":"Ceci n\u2019est pas un blog","article_published_time":"2015-04-27T13:03:57+00:00","article_modified_time":"2015-08-18T14:25:49+00:00","og_image":[{"width":400,"height":615,"url":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/files\/2015\/04\/libro_big_1711.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"fernandoarrabal","twitter_misc":{"\u00c9crit par":"fernandoarrabal","Dur\u00e9e de lecture est.":"11 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2015\/04\/27\/5356\/lettres-darrabal-madrid-mai-2015-avec-un-prologue-genial-de-pollux\/","url":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2015\/04\/27\/5356\/lettres-darrabal-madrid-mai-2015-avec-un-prologue-genial-de-pollux\/","name":"\"Lettres d'Arrabal\" (Madrid, mai 2015) avec un prologue g\u00e9nial de Pollux - 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