﻿{"id":4188,"date":"2013-09-05T08:56:30","date_gmt":"2013-09-05T06:56:30","guid":{"rendered":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/?p=4188"},"modified":"2015-08-19T12:39:24","modified_gmt":"2015-08-19T10:39:24","slug":"arrabal-par-marcos-rosenzvaig-resonancias-autre-arrabalesque","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2013\/09\/05\/4188\/arrabal-par-marcos-rosenzvaig-resonancias-autre-arrabalesque\/","title":{"rendered":"Arrabal  par Marcos Rosenzvaig, Resonancias, autre arrabalesque."},"content":{"rendered":"<p>Tweets \u00a0\u00a0\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/arrabalf\"> \u200f<span style=\"text-decoration: line-through;\">@<\/span>arrabalf\u00a0 =<\/a><\/p>\n<p>autre arrabalesque:\u00a0 &#8230;la girouette \u00e9gocentrique est s\u00fbre de faire tourner le vent<\/p>\n<p>&#8230;la veleta egoc\u00e9ntrica est\u00e1 segura de hacer girar\u00a0\u00a0 el viento<\/p>\n<p>___________________<br \/>\nSemblanza de <strong>Fernando Arrabal <\/strong><\/p>\n<p><strong>por Marcos Rosenzvaig<\/strong><\/p>\n<p><strong>(Resonancias <\/strong> 3 204 309 visitas, septiembre de 2013, director:<strong> H\u00e9ctor Loaiza)<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLuce Moreau, su mujer, lo describe de esta manera:<br \/>\n\u00ab\u00a0Cuando conoc\u00ed a Fernando ten\u00eda veintitr\u00e9s a\u00f1os y un rostro de \u00e1ngel. \u201cLa mayor parte de nuestros gestos es pura farsa\u201d. Me asombraba, asimismo, por su modo de proferir disparates con tanta elegancia como candor. Ondeante y diverso, barroco por excelencia, h\u00e1bil para conciliar los contrarios con una soltura desconcertante. Su obra refleja esa ambig\u00fcedad fundamental donde la imaginaci\u00f3n aparentemente desaforada se compagina de la forma m\u00e1s natural con un rigor absolutamente matem\u00e1tico, afinado por la pr\u00e1ctica constante del ajedrez. Rapaz juguet\u00f3n y viejo sabio sin ilusiones.\u00a0\u00bb<br \/>\nLa guerra ser\u00e1 en muchas obras un tel\u00f3n de fondo como es el caso de \u201cCiugrena\u201d (Guernica) o \u201cPicnic\u201d; en la primera, una mujer se va enterrando de a poco con los escombros de su casa, consecuencia de los continuos bombardeos. En la segunda, los padres del soldado Zapo visitan al hijo en el campo de batalla como qui\u00e9n aprovecha un domingo de sol para disfrutarlo en familia; en el centro de la escena el matrimonio y las instituciones burguesas, el desaf\u00edo de los valores morales establecidos, el pecado y el perd\u00f3n, el sacrificio y la culpabilidad, la muerte y la b\u00fasqueda de la bondad, toda la cultura judeocristiana expuesta en calzoncillos a la mirada del p\u00fablico; y en ese centro est\u00e1 la madre, como un m\u00e1stil en una plaza de armas o en el patio de una escuela. De all\u00ed que el p\u00fablico se debatir\u00e1 entre lo tr\u00e1gico y lo c\u00f3mico.<br \/>\nEn l956 Arrabal escribe \u201cLos dos Verdugos\u201d, la obra trata de una mujer (Francisca) que acaba de denunciar a su marido a la polic\u00eda, y en compa\u00f1\u00eda de sus hijos (Benito y Mauricio) se instala en la antec\u00e1mara de la sala de tortura para gozar de su suplicio. Ella trata de convencer a su hijo Mauricio acerca de lo bueno que es ella y la forma que se sacrifica por el bienestar de sus hijos y el de su marido, su otro hijo Benito es un aliado incondicional de la madre. Juan, el marido es torturado con latigazos, los hijos y la madre escuchan los gritos. La madre entra en la sala de torturas para echar sal y vinagre sobre sus heridas a pesar de las protestas de Mauricio, qui\u00e9n finalmente termina sometido al sistema materno. Quienes son los dos verdugos?, los torturadores que azotan al padre o la madre junto a Benito, el hijo que presencia el correctivo que sufre el padre; o es toda una sociedad hist\u00f3rica de verdugos?. Esta madre, es la misma que aparece en \u201cCarta de amor\u201d, la mujer sacrificada que lo hace todo por sus hijos, la que privada de todos los placeres de la vida burguesa acepta el martirio de ser madre en pos del amor filial. La diferencia es que aqu\u00ed esta desprovista de sadismo, de la monstruosidad de \u201clos dos verdugos\u201d. Una de las razones tiene que ver con el lenguaje, en \u201clos dos verdugos\u201d las pasiones de los personajes se hallan amplificadas como la situaci\u00f3n en la que se hallan expuestos, el lenguaje es un grotesco que provoca el p\u00e1nico y la risa es la \u00fanica v\u00eda de escape posible frente a la tragedia. La protagonista de la obra es la situaci\u00f3n y el campo de ideas que de ella se desprende, no la psicolog\u00eda de los personajes. \u201cCarta de amor\u201d es un drama con caracter\u00edsticas m\u00e1s cercanas al realismo, es m\u00e1s humana, la madre no pide perd\u00f3n pero condena a la historia como causa de todos los males. Tanto en \u201cLos dos verdugos\u201d como en \u201cPicnic\u201d y en \u201cCarta de Amor\u201d la madre presenta el doble aspecto -amoroso y represivo- de la maternidad.<br \/>\nLos personajes de \u201cPicnic\u201d, el se\u00f1or Tep\u00f3n (padre) y la se\u00f1ora Tep\u00f3n (madre)- Zapo (el hijo) y Zepo (el prisionero); realizan un picnic en el campo de batalla y terminan bailando, a pesar de que la realidad les env\u00eda llamadas telef\u00f3nicas que ellos ya no escuchan. Se trata de llamados avisando la inminencia de ataques pero ellos no pueden escuchar la otra realidad, la del sistema, porque la suya les ha dado soluci\u00f3n a su futuro. De la misma forma, pero alberre, la madre en \u201cCarta de Amor\u201d escucha un tel\u00e9fono inexistente, escucha palabras que desea o\u00edr. La madre inventa una realidad para continuar viviendo, como Blanche en \u201cUn tranv\u00eda llamado deseo\u201d, porque la realidad es demasiado brutal para aceptarla. La realidad ametralla a los personajes de \u00ab\u00a0Picnic\u00a0\u00bb, los enfermeros retiran los cad\u00e1veres, la realidad lleva a la madre en \u201cCarta de Amor\u201d a los bordes de la locura, que es otra forma de continuar viviendo en otra realidad, quiz\u00e1s una realidad menos dolorosa, inventada para vivir una situaci\u00f3n insoportable.<br \/>\nConvertido en carta, escrita en su cuerpo como un suplicio chino, Arrabal vuelve a viajar cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de su novela Viva la Muerte. No se trata como en este caso de la mirada de un ni\u00f1o atravesando los pasadizos oscuros y siniestros de la infancia, ni tampoco de un murmullo dicho en vos baja por el autor de la novela. Se trata de una carta de amor que lleva escondido un pu\u00f1al invisible, es un pu\u00f1al que no mata, m\u00e1s bien alivia como una confesi\u00f3n. No hay sangre, \u00e9l se introduce y al salir florecen rosas, rosas rojas con espinas. El cuerpo de la madre no ofrece resistencia y el pu\u00f1al se desvanece y la madre sonr\u00ede como frente a la travesura de un ni\u00f1o. Una carta de amor que ha viajado con el tiempo de la vida que es la memoria. La madre dice que ha tardado mucho en llegar, pero que lo ha hecho en el d\u00eda de su cumplea\u00f1os. Es el tiempo que necesit\u00f3 Arrabal para terminar o para retomar una conversaci\u00f3n interrumpida. El tiempo necesario para recordar lo mejor, como dos viejos novios que se han dado cita.<br \/>\n\u00ab\u00a0Carta de amor\u00a0\u00bb es la continuaci\u00f3n en lenguaje teatral de una larga carta escrita a su madre en la novela Viva la Muerte. No casualmente, mientras se sucede la obra se proyectan im\u00e1genes del film \u201cViva la Muerte\u201d que realiz\u00f3 Arrabal. El narrador de esta novela es un ni\u00f1o enfermo y solitario, tiene el tono de los secretos de la infancia, est\u00e1 escrita como un r\u00edo que fluye sin sobresaltos, nada es forzado como si la novela se escribiese prescindiendo del escritor. Se trata del mundo m\u00e1s colorido y herm\u00e9tico de la vida del hombre. El ni\u00f1o est\u00e1 convencido de haber traicionado las esperanzas de su madre, \u00e9l sufre como sufren los ni\u00f1os, en secreto; y es el joven Arrabal habl\u00e1ndose a s\u00ed mismo, y mientras lo hace nos hace aparecer la crueldad y el esplendor b\u00e1rbaro de Espa\u00f1a, su fanatismo y su erotismo m\u00edstico. Nada m\u00e1s innoble y sucio que la agon\u00eda, la agon\u00eda de una cultura, de una sociedad desvencijada de rezos, naufraga de culpas, con el gusto del cirio y el dulce dolor del silicio, nada subraya a lo largo de la novela, su mirada se desliza por la superficie de las cosas y los seres con una lucidez terriblemente acusadora. Viva la Muerte dice Arrabal, y el ni\u00f1o le pregunta a su madre qui\u00e9n invent\u00f3 la muerte y qui\u00e9n el cielo. Nadie- dice- la madre&#8230;.nadie.<br \/>\nUn artista no hace otra cosa que hablar de s\u00ed mismo a lo largo de su vida, ficcionalizar la vida es la forma menos dolorosa de padecer; y Arrabal lo sabe. El ha sabido ser su pintor y el cuadro, ambos respiran la desesperaci\u00f3n del barroco, su teatralidad, sus luces y sus sombras, la soledad del hombre que aspira a Dios incluso en lo grotesco, en la deformaci\u00f3n, en la risotada cruel y en el desamparo de \u201cFando y Lis\u201d.<br \/>\nSi en \u201cViva la Muerte\u201d todo est\u00e1 visto desde los ojos de un ni\u00f1o, en esta magn\u00edfica obra la mirada cambia, es la madre qui\u00e9n lo mira todo, qui\u00e9n siente con el coraz\u00f3n de Arrabal.<br \/>\nAlgunos muertos se alejan para siempre, otros permanecen cerca . Nos visitan, nos hacen regalos o somos nosotros quienes regalamos. Ellos tienen una edad, no envejecen, tampoco cambian su parecer. Est\u00e1n ah\u00ed, flotando como en un campo de nubes de algod\u00f3n.<br \/>\nLa guerra civil ha quedado atr\u00e1s, solo permanece el recuerdo de la miseria y de un padre que no ha podido ser, un padre que ni siquiera pudo despedirse de sus hijos el d\u00eda que fue llevado por la guardia civil. Borrado por su mujer con una lechada de cal, como una enfermedad de la que no se habla. Borrado de las fotograf\u00edas a escondidas, secuestradas sus cartas a escondidas, delatado por su mujer a escondidas y condenado para siempre por la falange, peregrina de presidio en presidio, hasta que el anarquista vestido de loco en un hospital de mentales; escapa con un piyama como abrigo en una noche nevada. \u00c9l no sabe si es una monta\u00f1a nevada o es una nube muy fr\u00eda, las piernas endurecidas de tanto presidio corren hacia un horizonte blanco y su cuerpo vuelve a ser feliz, y sus piernas contin\u00faan corriendo y corren tanto que nunca m\u00e1s se vuelve a saber de \u00e9l. Su hijo busca sus restos, deambula en busca de compa\u00f1eros de celda, en los bosques donde dej\u00f3 la vida el d\u00eda que fue feliz corriendo hacia el para\u00edso m\u00e1s luminoso de la tierra. Nada encuentra, solo su pipa \u201cDr. Plumb\u201d en un viejo desv\u00e1n de su casa, y el recuerdo de sus manos&#8230; las manos enterrando sus piececitos de tres a\u00f1os en la arena de Melilla. Navega a\u00fan en sus sue\u00f1os y a veces flota en campos hechos de nubes de algod\u00f3n.<br \/>\nLa madre es tan monstruosa casi como una amante perfecta, como todo lo perfecto. Cuanto tiene de p\u00e1nico el amor? Cu\u00e1nta energ\u00eda de odio y de sufrimiento y de miedo demanda amar?, como un suplicio chino; \u201clas v\u00edctimas eran siempre dos enamorados; encadenados con grilletes eran depositados en lo m\u00e1s hondo de un pozo tapiado\u201d. Es la aceptaci\u00f3n de una verdad, ha pasado el tiempo de negar lo irrefutable, la c\u00f3lera y los ef\u00edmeros, nos hemos desviado lo m\u00e1s que pudimos de lo m\u00e1s miserable de nuestros destinos, de todo aquello que no quisimos ser que fueron nuestros padres. Ha llegado el tiempo de la reconciliaci\u00f3n, Arrabal acepta como un suplicio chino, que la \u00faltima visita de la vida ser\u00e1n los labios de su madre. Acepta que fue la guerra civil, la madrastra historia la causa de sus dolores, del encarcelamiento de su padre, de las torturas cometidas a su padre, de los dibujos y de las pinturas que su madre secuestr\u00f3, la historia vertiginosa corriendo a tal velocidad que hasta a veces parece que el efecto precede a la causa.. Es una aceptaci\u00f3n sin risotada que ambos estuvieron a punto de devorarse. El azar dispuso que las cosas se sucedan as\u00ed, como un suplicio de amor. Detr\u00e1s de la defensa de la madre est\u00e1 la pena del hijo que nada puede hacer, salvo recordar algunos d\u00edas de la infancia \u201cLo corta que ha sido la tarde para todo lo que ten\u00edamos que decirnos, tu y yo mam\u00e1\u201d. Salvo recordar el penoso camino que transitamos los herederos de una cultura milenaria, atados a un vinculo como un hierro candente, una marca que perdura con tanto amor como odio, con deudas y reclamos, pero al final de la vida pareciera que todo se diluye en un arroyo de aguas cristalinas y el sol hace brillar las gotas como si fueran gemas en el aire di\u00e1fano. Nada ha muerto, el tiempo hizo que las heridas cicatrizaran porque \u201ctodo lo que pareci\u00f3 no perece, mam\u00e1, porque sigue apareciendo en sus renglones\u201d. S\u00f3lo acaeci\u00f3 lo que ha afluido al remanso de nuestros recuerdos?\u00a0\u00bb<\/p>\n<p><strong>Marcos Rosenzvaig<\/strong>Buenos Aires,<\/p>\n<p><strong><br \/>\n<\/strong><\/p>\n<p><strong>Resonancias. <\/strong><\/p>\n<p>Desde 2001, difunde la literatura y el arte latinoamericanos en la Red<\/p>\n<p>ISSN 1961-974X 120<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tweets \u00a0\u00a0\u00a0 \u200f@arrabalf\u00a0 = autre arrabalesque:\u00a0 &#8230;la girouette \u00e9gocentrique est s\u00fbre de faire tourner le vent &#8230;la veleta egoc\u00e9ntrica est\u00e1 segura de hacer girar\u00a0\u00a0 el viento ___________________ Semblanza de Fernando Arrabal por Marcos Rosenzvaig (Resonancias 3 204 309 visitas, septiembre de 2013, director: H\u00e9ctor Loaiza) \u00abLuce Moreau, su mujer, lo describe de esta manera: \u00ab\u00a0Cuando conoc\u00ed a Fernando ten\u00eda veintitr\u00e9s a\u00f1os y un rostro de \u00e1ngel. \u201cLa mayor parte de nuestros gestos es pura farsa\u201d. Me asombraba, asimismo, por su modo de proferir disparates con tanta elegancia como candor. Ondeante y diverso, barroco por excelencia, h\u00e1bil para conciliar los contrarios con una soltura desconcertante. Su obra refleja esa ambig\u00fcedad fundamental donde la imaginaci\u00f3n aparentemente desaforada se compagina de la forma m\u00e1s natural con un rigor absolutamente matem\u00e1tico, afinado por la pr\u00e1ctica constante del ajedrez. Rapaz juguet\u00f3n y viejo sabio sin ilusiones.\u00a0\u00bb La guerra ser\u00e1 en muchas obras un tel\u00f3n de fondo como es el caso de \u201cCiugrena\u201d (Guernica) o \u201cPicnic\u201d; en la primera, una mujer se va enterrando de a poco con los escombros de su casa, consecuencia de los continuos bombardeos. En la segunda, los padres del soldado Zapo visitan al hijo en el campo de batalla como qui\u00e9n aprovecha un domingo de sol para disfrutarlo en familia; en el centro de la escena el matrimonio y las instituciones burguesas, el desaf\u00edo de los valores morales establecidos, el pecado y el perd\u00f3n, el sacrificio y la culpabilidad, la muerte y la b\u00fasqueda de la bondad, toda la cultura judeocristiana expuesta en calzoncillos a la mirada del p\u00fablico; y en ese centro est\u00e1 la madre, como un m\u00e1stil en una plaza de armas o en el patio de una escuela. De all\u00ed que el p\u00fablico se debatir\u00e1 entre lo tr\u00e1gico y lo c\u00f3mico. En l956 Arrabal escribe \u201cLos dos Verdugos\u201d, la obra trata de una mujer (Francisca) que acaba de denunciar a su marido a la polic\u00eda, y en compa\u00f1\u00eda de sus hijos (Benito y Mauricio) se instala en la antec\u00e1mara de la sala de tortura para gozar de su suplicio. Ella trata de convencer a su hijo Mauricio acerca de lo bueno que es ella y la forma que se sacrifica por el bienestar de sus hijos y el de su marido, su otro hijo Benito es un aliado incondicional de la madre. Juan, el marido es torturado con latigazos, los hijos y la madre escuchan los gritos. La madre entra en la sala de torturas para echar sal y vinagre sobre sus heridas a pesar de las protestas de Mauricio, qui\u00e9n finalmente termina sometido al sistema materno. Quienes son los dos verdugos?, los torturadores que azotan al padre o la madre junto a Benito, el hijo que presencia el correctivo que sufre el padre; o es toda una sociedad hist\u00f3rica de verdugos?. Esta madre, es la misma que aparece en \u201cCarta de amor\u201d, la mujer sacrificada que lo hace todo por sus hijos, la que privada de todos los placeres de la vida burguesa acepta el martirio de ser madre en pos del amor filial. La diferencia es que aqu\u00ed esta desprovista de sadismo, de la monstruosidad de \u201clos dos verdugos\u201d. Una de las razones tiene que ver con el lenguaje, en \u201clos dos verdugos\u201d las pasiones de los personajes se hallan amplificadas como la situaci\u00f3n en la que se hallan expuestos, el lenguaje es un grotesco que provoca el p\u00e1nico y la risa es la \u00fanica v\u00eda de escape posible frente a la tragedia. La protagonista de la obra es la situaci\u00f3n y el campo de ideas que de ella se desprende, no la psicolog\u00eda de los personajes. \u201cCarta de amor\u201d es un drama con caracter\u00edsticas m\u00e1s cercanas al realismo, es m\u00e1s humana, la madre no pide perd\u00f3n pero condena a la historia como causa de todos los males. Tanto en \u201cLos dos verdugos\u201d como en \u201cPicnic\u201d y en \u201cCarta de Amor\u201d la madre presenta el doble aspecto -amoroso y represivo- de la maternidad. 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