﻿{"version":"1.0","provider_name":"Ceci n\u2019est pas un blog","provider_url":"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal","title":"CERVANTES et Arrabal: la vraisemblance du \"Panique\" - Ceci n\u2019est pas un blog","type":"rich","width":600,"height":338,"html":"<blockquote class=\"wp-embedded-content\" data-secret=\"ULZcVvlKOG\"><a href=\"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2012\/03\/16\/2921\/cervantes-et-arrabal-la-vraisemblance-du-panique\/\">CERVANTES et  Arrabal: la vraisemblance du \u00ab\u00a0Panique\u00a0\u00bb<\/a><\/blockquote><iframe sandbox=\"allow-scripts\" security=\"restricted\" src=\"https:\/\/laregledujeu.org\/arrabal\/2012\/03\/16\/2921\/cervantes-et-arrabal-la-vraisemblance-du-panique\/embed\/#?secret=ULZcVvlKOG\" width=\"600\" height=\"338\" title=\"\u00ab\u00a0CERVANTES et  Arrabal: la vraisemblance du \u00ab\u00a0Panique\u00a0\u00bb\u00a0\u00bb &#8212; Ceci n\u2019est pas un blog\" data-secret=\"ULZcVvlKOG\" frameborder=\"0\" marginwidth=\"0\" marginheight=\"0\" scrolling=\"no\" class=\"wp-embedded-content\"><\/iframe><script type=\"text\/javascript\">\n\/* <![CDATA[ *\/\n\/*! 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Sim\u00f3n 1- Introducci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n fue Cervantes?, \u00bf y qui\u00e9n es Arrabal? Laberintos veros\u00edmiles, grimorio de malentendidos, sospechas, oximorones sociales, trazados pict\u00f3ricos, h\u00e9ticos personajes,\u2026 Es una torpeza intentar abarcar lo inabarcable, lo que adelant\u00f3 por la izquierda y despu\u00e9s de tanto tiempo sigue estando muy lejos; lo que no existe y a la vez lo explica todo. No le faltaba raz\u00f3n a Juan Benet cuando indicaba que \u201cel verdadero amante de la obra literaria \u2014como de cualquier otra cosa, incluso una mujer\u2014 asume que no la comprender\u00e1 nunca de forma cabal y absoluta, que siempre podr\u00e1 volver sobre ella para encontrar un detalle desconocido \u2014y a veces desagradable\u2014 y que su relaci\u00f3n con ella no tiene fin\u201d. Aqu\u00ed vamos a pretender explicar y justificar esa relaci\u00f3n que algunos creadores (los m\u00e1s destacados) tienen con Cervantes, relaci\u00f3n que, afortunadamente, no halla su fin. Vamos a descubrir c\u00f3mo el dramaturgo melillense, entre otras tantas cosas, Fernando Arrabal, tambi\u00e9n reside, por muy inveros\u00edmil que ahora resulte, bajo las faldas cervantinas. Llegar a descubrir ese coqueteo es lo que abordar\u00e9 en esta introducci\u00f3n, tambi\u00e9n el intentar dignificar mediante la clave de Cervantes a este dramaturgo tan reconocido como desconocido en nuestro pa\u00eds, quiz\u00e1 malentendido y, en ocasiones, menospreciado, porque como se\u00f1alaba Foucault \u201ctal vez alg\u00fan d\u00eda ya no sabremos bien lo que ha podido ser la locura\u201d. Los cuerdos hemos marcado una l\u00ednea can\u00f3nica de la literatura mientras reposamos nuestros cabezas sobre bolsas de plumas sint\u00e9ticas que s\u00f3lo pueden interpretar sue\u00f1os desalados. Definitivamente \u201cno hay enigma\u201d, todo reside en esa brecha que el Tractatus concede a lo inexpresable, algo que suele fluir, irremediablemente, sobre lo po\u00e9tico. 2- Literatura tan comparada Uno de los temas m\u00e1s recurrentes en la literatura moderna es llevar a Cervantes por terrenos impracticables para al final acabar dando con atajos exquisitos. No es algo exclusivo a Cervantes pero s\u00ed de los maestros, s\u00ed de aquellos que con sus obras cambiaron el devenir de la literatura, como sucedi\u00f3 con otros genios como Mozart, Goya o Da Vinci, el autor acaba encarnando una obra de arte, lejos de toda impostura o extravagancia cuadriculada es impulsado a una estratosfera distinta a la que nadie m\u00e1s va a llegar. Cuando Gustave Flaubert confesaba en su Correspondance encontrar todos sus or\u00edgenes en el libro que se sab\u00eda de memoria antes de aprender a leer, s\u00f3lo trataba ajustar cuentas con esas grandes obras que marcaron a fuego su conciencia literaria desde sus m\u00e1s tempranos inicios, y es que Cervantes y Shakespeare (esto \u00faltimo se encarga de explayarlo reiteradamente el afamado cr\u00edtico Harold Bloom) son los padres biol\u00f3gicos y tan leg\u00edtimos de la literatura que fue naciendo una vez superado el Renacimiento y que llega, afortunadamente, hasta nuestro d\u00edas. Autores tan lejanos de g\u00e9neros distintos han declarado la influencia de Cervantes en sus obras, desde el beat Jack Kerouac hasta el m\u00fasico Bob Dylan, Joseph Roth, Salinger, Delibes, Miller, as\u00ed hasta Fernando Arrabal. El autor de El cementerio de autom\u00f3viles ha asimilado en su obra la verosimilitud cervantina para acabar siendo \u00e9l mismo un personaje quijotesco, bastante mal tratado por un p\u00fablico espa\u00f1ol incapaz de ver m\u00e1s all\u00e1, m\u00e1s aficionado a dejarse llevar por los gestos en lugar de los textos, o a cegarse con los primeros. Nuestro dramaturgo vivo m\u00e1s universal ha usado un di\u00e1logo cl\u00e1sico en sus obras dram\u00e1ticas, el di\u00e1logo entre los personajes, normalmente de estratos marginales o excluidos, la caracterizaci\u00f3n de estos, sus burlas a los poetas y hombres de letras, a pesar de ser \u00e9l mismo uno y de considerar la actividad po\u00e9tica, como en el caso de Cervantes, por encima de todo, o casi todo. Est\u00e1 m\u00e1s que constatado que Cervantes se sinti\u00f3 siempre muy atra\u00eddo por los marginados y desheredados, ah\u00ed tenemos los ejemplos de Cardenio, Tom\u00e1s Rodaja en El Licenciado Vidriera, el celoso extreme\u00f1o. Como ocurre en la obra de Arrabal, Cervantes, a trav\u00e9s de estos personajes, s\u00f3lo pretend\u00eda mostrar una cr\u00edtica muy mordaz de su \u00e9poca, de las situaciones que le rodeaban y que estaba viviendo, a us costumbres relajadas y a la santidad tan fingida, y todo ello sin querer correr demasiados riesgos ocult\u00e1ndose as\u00ed tras la figura de un paranoico, del Vidriera o de unos perros en el Coloquio, como disfraces muy sugerentes desde los que articulaba la insatisfacci\u00f3n que sufri\u00f3. Por supuesto tambi\u00e9n est\u00e1 la locura, tema ha dado para r\u00edos de tinta, y que toma las riendas de Erasmo de Rotterdam y su Elogio de la locura. Que un autor tan moderno, tan punk, tenga como referencia \u00fanica a los cl\u00e1sicos es algo tambi\u00e9n que ocurre en Cervantes, su inter\u00e9s por los cl\u00e1sicos a los que estudi\u00f3 machaconamente y de memoria en sus a\u00f1os de formaci\u00f3n, ah\u00ed est\u00e1n Horacio, Tito Livio, Virgilio o Cicer\u00f3n que compon\u00edan el canon; humanismo que vamos a ver brillar en el Persiles. El mundo antiguo fue referencia de este humanismo, as\u00ed Plutarco, Euclides, Cat\u00f3n, Ovidio, Luciano, Esopo, S\u00e9neca,\u2026 Las concepciones dram\u00e1ticas tanto de Miguel de Cervantes como de Fernando Arrabal tienen su origen en la comedia human\u00edstica y en los valores aristot\u00e9licos, de ah\u00ed Arrabal parte para llegar a sitios muy personales, como el teatro p\u00e1nico. Es de destacar el paralelismo que se produce entre ambos bajo otro tema en com\u00fan, la guerra. En La Numancia, los amigos Morandro y Leoncio, mueren al adentrarse una noche en el campamento enemigo (episodio que parece inspirado en la Eneida). Arrabal va a tratar el tema de la guerra especialmente en Pic-nic, Morandro y Leoncio recuerdan a Zapo y Zepo, soldados que desconocen la realidad de la guerra pero que se han visto inmersos en ella (hablamos en este caso, l\u00f3gicamente, de la guerra del 36); los dos soldados se aburren en la guerra y ambos llevan a cabo otras actividades como tejer jerseys o recolectar flores, actos del absurdo para un conflicto b\u00e9lico que esconde la profunda denuncia iron\u00eda de Arrabal, a\u00fan as\u00ed estamos ante un teatro realista, otros personajes como el sr. Tep\u00e1n est\u00e1n definidos por el autor melillense seg\u00fan los moldes quijotescos, que se deja llevar por las vivencias de la guerra pasada vivida, estableciendo el contraste entre pasado y presente. La deuda que \u00e9ste ten\u00eda con el autor del Quijote qued\u00f3 relativamente solventada en 1996 cuando public\u00f3 su ex\u00f3tico biograf\u00eda Un esclavo llamado Cervantes, donde mezcla las l\u00edneas que a su vez son los hilos que mantiene en esa tradici\u00f3n cervantina, el amor, el humor, la angustia, el encantamiento, el p\u00e1nico (por supuesto) y el simbolismo que no deja de estar presente en Cervantes, y del que hay que destacar como emblema capital como la aventura en la cueva de Montesinos (II, 22-24). Curanderos, encantadores, visionarios, son elementos cervantinos que han no dejado de nutrir a la literatura de Arrabal y que \u00e9ste ha llevado, c\u00f3mo no, a su propia mirada y voz. Los aspectos metaliterarios del Quijote son extens\u00edsimos, como ya dej\u00f3 demostrado Ortega y Gasset en Las meditaciones del Quijote, abordando el tema de las implicaciones de la obra capital de Cervantes, ofreciendo un abanico de posibilidades ante el complejo y problem\u00e1tico rodaje del texto cervantino. El propio Arrabal se encargaba de situar su posici\u00f3n cervantina haciendo uso de un dicho zen \u2014nada m\u00e1s extra\u00f1o y lejano a Cervantes\u2014 que afirmaba que al principio los \u00e1rboles son \u00e1rboles y las monta\u00f1as, monta\u00f1as; despu\u00e9s, los \u00e1rboles ya no son \u00e1rboles ni las monta\u00f1as, monta\u00f1as; pero despu\u00e9s, los \u00e1rboles vuelven a ser \u00e1rboles y las monta\u00f1as, monta\u00f1as. Cervantes y Arrabal [&hellip;]"}